Los cuentos del día a día y el poder de las imágenes

En contraposición con lo extraordinario y el derroche de magia y fantasía de los cuentos maravillosos, en los últimos tiempos están apareciendo con fuerza historias sobre la cotidianidad. Se trata cuentos cuyo centro de interés está en los sucesos del día a día y a través de personajes corrientes; creíbles, realistas, sin habilidades prodigiosas ni vidas extraordinarias. Los argumentos de estos cuentos realistas; habitualmente sumamente sencillos, giran en torno a las comidas, los baños, la consulta médica, la familia; es decir, el día a día fácilmente reconocible por los niños y niñas.

edu1

Sin embargo, esto, que a priori puede resultar relativamente sencillo de idear, construir, escribir, ilustrar, editar; y después, encontrar, adquirir y finalmente, leer, no lo es tanto. No todo vale. Para “leer” las imágenes, hace falta, sin embargo, algo más que la mera sucesión de clichés. Tales clichés, son muy propios de los primeros cuentos, o más propiamente, de los cuento-juguete (que no por “juguete” tienen menos valor). Estos, se encuentran dirigidos a los más pequeños de los pequeños prelectores….tales imágenes, no conmueven y carecen de hilo argumental. Se centran en el reconocimiento de la imagen, pero dejan fuera otros procesos necesarios para completar la lectura de la imagen e ir más allá. Restarle valor a la lectura de imágenes, considerando que se realiza de manera automática y dando por hecho que la única lectura que se aprende es la de los textos, implica una importante limitación de la lectura (de textos o de imágenes) en torno a lo inmediato y más superficial, y repercutirá negativamente en procesos posteriores relacionados, por ejemplo, con la comprensión de textos. Porque leer una imagen (dibujos, letras, palabras) es algo más complejo que reconocerla. Así, ¿qué es lo que tiene que suceder para que podamos afirmar que estamos verdaderamente leyendo una imagen?

leer antes de leerAl hilo de lo que nos enseña Teresa Durán, en “Leer antes de leer” http://www.lavidaencuentos.com/book/265/leer-antes-de-leer , para lograr una lectura satisfactoria de los cuentos infantiles, poder exprimirlos y disfrutar de todas las posibilidades que nos ofrecen, es necesario:

-        Reconocer: es la función más básica y supone saber qué es aquello que representa la imagen mostrada. Restringir la lectura de imágenes al mero reconocimiento sería lo mismo que aprender a leer textos: reconocer las letras, primero, y después las palabras, pero no ser capaces de extraer un significado conjunto más profundo ni permitir que nos provoquen sentimiento alguno ni nos aporten nada más que un encadenamiento de letras. Por ello, son necesarias las otras dos funciones, más avanzadas:

-        Identificarse con la imagen: implicándose emocionalmente con el personaje de la historia, participando en los afectos del mismo: sorprenderse, enfadarse, alegrarse, al igual que hace el personaje cuando le suceden los acontecimientos.

-        E imaginar: es decir; añadir otros elementos (aprendizajes y vivencias) a la propia historia; lo cual dará lugar a una nueva experiencia fruto de la combinación de lo que nos ofrece el cuento y lo que de su “propia cosecha” ponen los niños.

El resultado de estos tres pasos es lo que entenderíamos por leer la imagen; es decir, llevar a cabo el proceso de interpretación de las imágenes y realizar una lectura previa al proceso de leer textos. Veamos un ejemplo. En el cuento de La Ola; nos narran sin texto alguno, el descubrimiento del mar por parte de una niña. Se trata de un bellísimo cuento en el que las palabras escritas están ausentes, donde, si profundizamos, encontraremos que el cuento versa sobre las primeras relaciones y el desarrollo de la independencia.

la ola

En la imagen que hemos incluido aquí, podemos reconocer a una niña pataleando en el agua y unas gaviotas revoloteando alrededor. Pero realizar una lectura más profunda del texto implicaría identificarnos con la imagen, es decir, explorar los sentimientos que nos produce, a nosotros, los que está pasando en ese dibujo: goce? Algarabía? Disfrute? Descrubrimiento? Alegría? Y acto seguido, imaginar. O imagirnar-nos en esa misma situación…¿qué haríamos nosotros? ¿qué habría pasado antes? ¿qué pasaría después? ¿Y si acto seguido llegase una ola gigante?

 

Lo que aquí estamos defendiendo es que al margen de las sofisticaciones o argumentos muy elaborados, cuando estamos tratando temas realistas como los que comentábamos más arriba, donde el niño/a puede proyectarse como un espejo y reconocerse en su cotidianidad, no podemos descuidar la ilustración. La ilustración va a ser un elemento fundamental en el cuento infantil, mágico o realista, que apoya, refuerza, en ocasiones reemplaza el texto y siempre nos ayuda a narrar la historia. En los prelectores, les permite entender la historia, recordarla, contarse el cuento a sí mismos/as e ir apoyando el proceso de adquisición del lenguaje, primero, y de la lectura después. Las imágenes son una herramienta primordial para leer e interpretar el mundo contemporáneo.

En este sentido, tener una buena historia para niños no es solo tener un potente argumento; sino no prescindir de ilustraciones completas, que permitan su lectura, que evoquen y conmuevan, inviten a imaginar y nos aporten los cimientos de nuevas historias.

Más allá de dónde situemos el centro de interés, en historias realistas o historias fantásticas, queremos, con este post, rescatar el valor de las imágenes y explorar, en toda profundidad, todas las posibilidades que nos ofrecen los cuentos.

Niñas desobedientes, princesas y brujas. La mujer en los cuentos infantiles.

No quería pasar este 8 de marzo sin escribir un post acerca de cómo la literatura infantil ha tratado y maltratado a la mujer a lo largo de todos estos años. El modelo imperante de la mujer ha sido el de constituir personajes pasivos, ingenuos, cursis y torpes que se han ido dedicando a meter la pata y saltar atolondradas todas las normas posibles. Bellas, eso sí, pero con poco más de medio cerebro.

caperucita

Porque, tal y como se nos ha mostrado reiteradamente, la inteligencia no aparecía en la mujer como una virtud ligada a la bondad del personaje, sino que, en caso de existir pertenecía a “las otras”: esas mujeres maléficas, manipuladoras, a veces bellas, pero en su mayoría señoras mayores, feas y encorvadas, vinculadas al ocultismo y la brujería. Así se construían los personajes en los cuentos tradicionales; por oposición: la bondad y la maldad, la inteligencia y la torpeza, la belleza y la fealdad… Y no discuto en este artículo el valor de tales cuentos; ya que la abundancia de antagonismos es una de las facultades del cuento tradicional: mediante antónimos, el niño o niña puede organizar el mundo con mayor facilidad. Sencillamente, quiero recalcar que en ese reparto hombre-mujer de aptitudes, las mujeres nos hemos llevado la peor parte. Porque en el lado contrario, solía aparecer un hombre (un príncipe, un cazador…) que encarnaba los ideales del ser humano: el coraje, la inteligencia, la fuerza, la belleza y la bondad. Claro que también pueblan estos cuentos reyes desaprensivos, magos sin escrúpulos, enanitos poco atractivos o hijos desobedientes, pero además de ser menos comunes, es raro el cuento clásico en el que el embrollo que se ha formado (normalmente ocasionado por una mujer) acaba desmontándolo ella misma. Cierto es que en el folclore existen algunas excepciones, como la audaz María, que camina y camina hasta desgastar sus zapatos de hierro para liberar del encantamiento al príncipe Lagarto; pero constituyen eso: excepciones.

Afortunadamente, la cosa ha ido cambiando. Es curioso observarlo en las protagonistas de las películas Disney: hemos pasado de princesas ingenuas como Blancanieves o la Bella Durmiente a princesas intrépidas e indómitas como Mérida o Pocahontas. Estamos de enhorabuena: parece que en nuestra sociedad ya no convencen ni los príncipes azules ni los matrimonios concertados en la infancia.

sapo y niña

Y eso se refleja también en los cuentos actuales. Ni las temáticas giran ya entorno a la búsqueda de un ideal romántico ni las mujeres se meten en líos de los que otros les tienen que sacar. Parece que la tendencia es ahora a la ruptura con lo establecido, la rebeldía y el autogobierno. Tengo en mis manos el cuento “La princesa peleona” de M. Waddel y P. Benson. La protagonista es la joven Rosamunda, que no le teme ni a los dragones ni a los gigantes y con ideas propias acerca de cómo encontrar marido.

Cómo van cambiando las cosas. Y aunque todavía queda por hacer y deshacer,  creo que estamos en el buen camino. Sin desdeñar el encanto de los clásicos, todo mi apoyo a las nuevas tendencias, más acordes con los tiempos que corren y con las aspiraciones de las mujeres actuales. Más Rosamundas y menos Blancanieves.

Cómo hablar con los niños de temas complicados (y cómo ayudarnos con los cuentos)

Tal vez, lo primero que tengamos que preguntarnos es si es necesario hablar de temas espinosos, tristes o angustiosos con los niños; si no sería mejor mantenerlos alejados de las inclemencias de la vida y prolongar ese estado de ingenua felicidad el máximo tiempo posible. ¿No son niños para eso? ¿no es la infancia el único momento de la vida en el que uno tiene derecho a mantenerse libre de preocupaciones?

Lo cierto es que no. A pesar de que eso sea lo que esperamos los adultos, nuestro empeño de proteger a los más pequeños de la aspereza de la existencia no les mantiene indemnes a nuestras emociones ni a los cambios que se producen en su entorno. Porque cuando algo va mal, por mucho que nos esforcemos en disfrazar la realidad, los niños van a preguntar, y el silencio y las mentiras sólo generarán confusión, angustia y limitaciones.

Una vez, acudí a un congreso en el que se hablaba del intercambio generacional, esto es, la creación de vínculos de amistad entre los niños y niñas de una escuela infantil (3 años) y las personas mayores, algunas con un leve deterioro cognitivo, de una residencia cercana. A todas luces, el intercambio resultaba positivo para ambos grupos, y entre otras cosas, se hablaba de cómo los niños convivían con naturalidad con aspectos tales como la muerte y la enfermedad. Llegados a este punto, un señor que formaba parte de la audiencia, intervino y expresó su opinión bastante alarmado: ¿y qué necesidad tienen los niños de conocer ese lado de la vida? Los niños son niños y para todo hay un momento; decía. Y sí, coincido con el señor en que todo tiene su momento y que no se trata de adelantar ciertos temas sin necesidad. Pero la vida está en marcha, y las cosas suceden. Y si el niño tiene “un amigo mayor” y el amigo mayor enferma, el niño está en su derecho de saber qué ha sucedido, por qué ha sucedido y qué puede pasar en adelante. Creo que esto no sólo es un derecho del niño, sino que además, es necesario. Los momentos llegan, y cuando llegan, debemos ser honestos. Por que las cosas suceden igualmente aunque no se hablen de ellas, y los niños se dan cuenta de que algo serio está ocurriendo y se formulan preguntas; preguntas que necesitan ser contestadas.

¿Qué tipo de respuestas debemos dar?

Cuando un momento difícil como el desempleo, la enfermedad o la pérdida de un ser querido sacude a una familia o a un grupo de niños de una clase, debemos prepararnos para abordar el tema con el fin de mostrar una actitud serena y honesta. Desde mi punto de vista, no debemos forzar emociones que no sentimos por temor a alarmar al niño; esto es contradictorio y desconcertante; es decir, creo que es lícito mostrarnos tristes ante determinados acontecimientos: con ello enseñamos al niño a expresar sus emociones a darse permisos y a desarrollar su inteligencia emocional. No obstante, también creo que debemos ser cuidadosos y elegir el momento adecuado; es decir, sentarnos a hablar una vez que  hayamos madurado nosotros mismos esa emoción, con el fin de mostrarnos equilibrados y seguros; con la disposición para contestar a todas las preguntas con sensibilidad, sin rodeos ni complicaciones y adaptándonos a la edad y capacidad de la persona que tenemos delante. Las respuesta deben ser breves, sencillas y directas. Enredarnos con eufemismos como “está descansando” para hablar de la muerte, por ejemplo, puede confundir a los niños y acabar generando miedos y angustias hacia el acto de dormir. Tampoco creo que haya que dar más información de la que nos piden, de hecho, hay muchos aspectos que los niños más pequeños no están preparados para comprender (como la irreversibilidad de la muerte). En algunos casos, las preguntas pueden no surgir espontáneamente. Esto no siempre significará que no estén ahí; puede que el niño o niños muestren temor a formularlas o no sepan cómo hacerlo. En estos casos, podemos sacar el tema con naturalidad, invitándoles a hablar de ello si así lo desean (¿te apetece que hablemos sobre tal o cual cosa?) y respetar el deseo del niño si no quiere hacerlo.

¿Cómo pueden ayudarnos los cuentos?

Los cuentos pueden ser un recurso excelente con el que los niños conectan rápidamente, y sobre el que pueden volver una y otra vez. Existen en el mercado una enorme variedad de títulos específicos para cada temática: cuentos que nos hablan sobre el cáncer, el maltrato, la pérdida de un ser querido, la discapacidad, el desempleo, la enfermedad de alzheimer… Cuentos para cada situación y para cada edad.

En la sección momentos difíciles de nuestra web www.lavidaencuentos.com podrás encontrar una serie de títulos de literatura infantil muy útiles para abordar estos temas; y en el apartado “Consultas” podrás preguntarme sobre títulos para situaciones concretas. Cuentos como Tiempo para más cuentos; sobre el cáncer, de la editorial Pintar-pintar, o No es fácil, pequeña ardilla de la editorial Kalandraka,  me parecen ejemplos especialmente bellos, delicados y útiles. Una herramienta necesaria, diría yo, para acercarnos suavemente y en el lenguaje apropiado a la severidad de la vida, pero una herramienta para usar sólo cuando surge la necesidad de hacerlo, ya que de otro modo, podrían generarse angustias innecesarias. Así, ilustrar una situación mediante una historia bonita y sencilla, con un desenlace positivo y liberador, pueden ayudar a que el niño que vive esos momentos difíciles adquiera conocimientos, nuevas habilidades de afrontamiento y se identifique con los protagonistas. Y, por qué no, también, nos puede echar una mano a nosotras, las personas adultas, descubriéndonos el lado positivo de las situaciones más amargas y recordándonos, también, que no estamos solas.

Ulises Wensell: pura poesía en cada ilustración.

Nada más comenzar 2013 asistí, por casualidades de la vida, a la exposición de una pequeña parte de la obra de Ulises Wensell, en el Salón del Libro Infantil y Juvenil. Y no sólo eso, sino que además tuve la suerte de acudir el mismo día que el catedrático Jaime García Padrino realizó un emotivo y detallado viaje por las obras más conocidas. Además, y como colofón, de la mano de Ulises Wensell Martínez, uno de sus hijos, recorrimos la exposición, gozando del sentido, la calidez y reconocimiento que éste le otorga a la genialidad de su padre. En definitiva, un recorrido visual delicioso donde pude tomar conciencia del extenso e importante trabajo de este gran ilustrador.

El legado que en 2011 nos dejó Ulises Wensell tiene corazón, movimiento y luz. Sus ilustraciones activan el resorte de los recuerdos más tiernos; se trata de imágenes tan tibias, dulces y familiares que nos hacen sentir que hubiésemos crecido con ellas.

Ulises humanizó a los animales dotándoles de una intensa carga afectiva y prescindiendo de ropas y otros accesorios: osos, patos, elefantes, gusanitos, gatos, lobos; nos mostró a la bruja Baba Yaga, al hombrecillo vestido de gris, a Coleta la poeta, a Don Blanquisucio…  Y en cada uno de estos personajes, puso un alma y una lucecita.

Es impresionante la sencillez de sus rasgos; como decía Ulises Wensell hijo: el don que tenía para “colocar la cejita, llevar la rayita de la boca hasta el punto justo o engrosar el puntito del ojo…” y con esa extrema sencillez, transmitir exactamente la emoción que el texto pretendía evocar.

Os invito a reflexionar sobre la siguiente imagen:

Cuántas cosas nos dice con tan pocos trazos. Qué soledad tan grande y qué señor tan chiquitito. Jugar con lo diminuto, para hablar de grandes emociones, es otra de las cualidades de la obra de Ulises Wensell.

Y la ambientación. Cuidadosa y magistral. Me fascinan especialmente los bosques, las manchas de luz que se cuelan a través de las ramas de los árboles, el baile de los tonos verdes y el tratamiento de las sombras. Pequeños zurbaranes de bolsillo.

Pero si hay una, de todas las obras, con la que me quedaría, es la preciosa, suave e íntima Spatzen Brauchen keine Schirm; donde Ulises enaltece la lluvia, el viento y el otoño y cuyas imágenes son de sobra conocidas en el mundo de la ilustración infantil.

Comparto todo lo que se dijo en la mesa redonda acerca de la ilustración de Ulises Wensell, y es que..¿quién puede negar que cada ilustración no es una obra de arte?

En nuestra web, contamos con la presencia de algunos de los que constituyeron sus últimos trabajos, ya en la fase de consolidación del artista, recurriendo a los animales, que tan bien conectan con el imaginario infantil y con los que tanto disfrutaba; como Peluso, el celoso hermano oso, Lola, la loba en silla de ruedas o Urko, el osezno con problemas de hiperactividad cada uno de ellos tan bello, especial y delicado que rápidamente se hará un huequecito en el corazón de los niños.

Ulises Wensell, químico de formación y pintor autodidacta; a lo largo de su desarrollo profesional, trabajó con editoriales nacionales e internacionales, recibió prestigiosos premios (Premio Nacional de Ilustración, en el 78 o el Premio Lazarillo en el 79, entre otros), utilizó multitud de técnicas pictóricas y colaboró entre otros, con su pareja: Paloma Martínez, ilustrando sus textos. Fruto de dicha complicidad nacieron el pequeño búho y la gran luna, el gatito Michifú o las historias de Valentín. Cuentos que divierten, enseñan y apoyan el crecimiento.

Ulises, que tiene nombre de cuento, puso el corazón en cada imagen, derrochó cariño con cada una de las láminas y conectó con niñas, niños y personas adultas; sin otras palabras que las del color, las formas y las líneas. Pura poesía.

 

Cuando ilustro para niños, yo siempre procuro transmitir lo que me descubren las sugerencias del texto, incidiendo en las sensaciones y emociones, en las actitudes que expresan afectividad y emotividad. Intento poner en mis ilustraciones algo de ternura, gracia, humor… y me hace feliz que los pequeños y el público adulto, las contemplen con complicidad afectiva, con simpatía y reconocimiento.” (palabras de Ulises Wensell, extraídas de la entrevista realizada por la Revista Babar) http://revistababar.com/wp/entrevista-a-ulises-wensell/

 

 

Premios Dardo

¡Qué buena mañana!

Hoy estamos de enhorabuena. Nos hemos despertado con la noticia de que www.facebook.com/feelandfelt , un proyecto precioso que realiza adornos, juguetes y demás creaciones a mano con fieltro y otras telas, nos ha otorgado el galardón virtual Premio Dardos. Este premio es importante para mí porque es un reconocimiento al esfuerzo y la dedicación que supone iniciar y mantener un espacio en la red, de modo que tanto yo, como la gente que hay detrás de www.lavidaencuentos.com estamos muy, muy contentas.

¿Quién promueve el premio?

Estos premios los promueven las propias páginas entre sí, reconociéndose mutuamente su creatividad, valor literario, estético, ético,… Su origen es desconocido, o al menos, yo no he sido capaz de encontrarlo. El objetivo, además de un dulce reconocimiento público es confraternizar entre los diferentes blogs y multiplicar su popularidad por la red. Las reglas son muy sencillas: cuando nos otorgan un Premio Dardos adquirimos el compromiso de entregar el galardón a otros 15 blogs y páginas; de modo que los Dardos continúen un viaje infinito propagando ilusión, optimismo y entusiasmo.

Mis 15 elegidos.

Aquí van mis 15 elegidos. Son los 15 que despiertan mi admiración, cariño y constituyen mi fuente de inspiración.

  • Respetar para Educar: página donde se ofrece orientación en la crianza y se pueden leer excelentes artículos muy educativos. Premio por su enorme interés y calidad. Y porque le estoy muy agradecida como mamá. www.respetarparaeducar.com
  • Semillando Sotillo. Verduras y Hortalizas de cultivo ecológico. Premio por su preocupación por el medio ambiente, la salud y el interés de sus post. semillandosotillo.com
  • Monetes. Tienda física y online de productos naturales y artesanales para bebés, niñas y niños. Premio por su creatividad, originalidad y su compromiso con la crianza con apego. www.monetes.es
  • Lactancia materna. Página dedicada a la información sobre la lactancia materna y promoción de la misma. Premio por abrirnos los ojos y por recordarnos cada día nuestra condición mamífera. Página en facebook: https://www.facebook.com/pages/LACTANCIA-MATERNA/39806646898
  •  A mamá y mamá. Blog de dos mujeres que reivindican la existencia de otros modelos de familia. Premio por atreverse a ser libres, por informar, por ser tan luchadoras y por haber sido fuente de nuestra inspiración en nuestro próximo cuento (Tenemos dos mamás). http://mamaymama.blogspot.com.es/
  • Renacuajos. Tienda online de productos para bebés y niños con un interesante blog: Premio por su naturalidad y sus comprometidos y valientes artículos. www.renacuajos.com
  • El Gato de 5 Patas. Servicio para la integración social de jóvenes y menores con discapacidad. Premio por su labor, su constancia, su trayectoria. www.gatode5patas.org
  • Por un parto respetado. Página dedicada al embarazo, parto y crianza respetuosa. Premio por su valentía, rigor y respeto hacia la mujer y el nacimiento. Y por todo lo que me enseñan cada día. http://porunpartorespetado.blogspot.com.es/
  • Love Baby, fotografía. Fotógrafa muy creativa, especializada en bebés, niños y niñas y mujeres embarazadas. Premio por su delicadeza y el cariño que pone en cada foto. Con página en facebook: https://www.facebook.com/L.creste?fref=ts
  • Infoptimismo. Blog de noticias positivas que logran dibujarnos una sonrisa. Premio por cazar las cosas buenas en un mundo tan negativo. infoptimismo.blogspot.com
  • Panda con gafas. Blog que realiza un concienzudo examen de la situación económico política actual. Premio por ser tan crítico y tener tanta constancia (aunque no siempre coincidamos!) pandacongafas.blogspot.com
  • Cara de Luna. Blog de poesía. Premio por ser auténticos y por ser pura poesía. http://pilarypablo.wordpress.com/
  • Besos y Brazos. Asociación de apoyo al parto respetado, la lactancia materna y la crianza con apego. Premio por enseñarnos tantas cosas y defender lo más nuestro. http://asociacionbesosybrazos.blogspot.com.es/
  • El Antropólogo Perplejo. Blog de Antropología. Premio por su inquietud, sus ilusión por comunicar y conocer. http://antroperplejo.wordpress.com
  • Una antropóloga en la luna. Blog de Antropología. Premio por mostrarnos el colorido de la diversidad humana. http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es

Y así, podría seguir y seguir. Hay tanta creatividad, pasión, información y dedicación que estos 15 dardos son sólo una pequeña muestra de aquello que voy teniendo la oportunidad de conocer. Pero espero que lleguen muy lejos.

La Navidad y sus leyendas a lo largo y ancho de este mundo

Un título ambicioso el de este post, porque no acabaríamos si quisiéramos recopilar de manera seria y concienzuda cada una de las tradiciones de sociedades que comparten con nosotros la Navidad. Modestamente, me voy a referir a unas cuantas, un puñado de leyendas y seres mitológicos que cobran vida en estas fechas y que, quizás por su exotismo, me han resultado especialmente atractivos.

Comenzamos en el otro extremo del mundo, China, y su versión de Santa Claus: Dun Che Lao Ren, cuyo nombre significa “Viejo de la Navidad”. Este viejecito, con unos cuantos kilos menos que Santa Claus, larga barba y bigotes y ataviado con un traje chino tradicional, deposita golosinas y juguetes en medias de muselina que los niños chinos cristianos dejan colgadas antes de ir a dormir.

En Japón, es Hoteiosho el que tiene esta tarea; un regordete y afable monje, que según cuenta la leyenda, tiene ojos en la nuca para vigilar el comportamiento de los niños.

Si viajamos hasta la lejana y veraniega Australia navideña, podemos encontrar allí al Santa Claus original cuyo trineo es tirado por animales autóctonos, como no podía ser de otra forma, siete divertidos canguros blancos (White Boomers). La figura de Santa Claus, convive con Swagman, un paisano mejor aclimatado, vestido con pantalones holgados y sombrero, que reparte sus regalos, en su versión más modernas, a bordo de un todoterreno, y en la más clásicas, con un pesado saco que carga a la espalda.

En países de habla hispana la entrega de regalos están mayoritariamente atribuida a los Reyes Magos e incluso al Niño Jesús, pero podemos encontrar también a su colega norteamericano, Santa Claus, cuyo nombre variará según países y/o regiones. Por ejemplo, en Chile será el “Viejito Pascuero”, “Papá Noel” será llamado en Colombia, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Argentina, Uruguay, y en España, “Santa Claus”, “Santa Clós” o sencillamente “Santa” en Venezuela, Panamá, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Perú; y “Colacho” en Costa Rica.

En Rusia,la Navidad está teñida de blanco, y es Ded Moroz, “Abuelo del Hielo” o “Abuelo de las Nieves” y su nieta, Snegúrochka “la Doncellade las Nieves”, quienes, ensustitución de San Nicolás, que repartía los regalos entre la comunidad ortodoxa antes de la instauración del comunismo. La creación de esta figura pagana, tiene muchos paralelismos con Santa Claus, un hombre mayor, barbudo, abrigado con una túnica azul y montado en un trineo.Por cierto, que los rusos no celebranla Navidadel 24 de diciembre, sino los días 6 y 7 de enero, ya que siguen el calendario juliano.

En Alemania,la Navidad comienza el 6 de diciembre, coincidiendo con San Nicolás, Der Weihnachtsmann, u “Hombre dela Navidad”, también Santa Claus, ha desplazado en algunas regiones a la más tradicional figura de Christkindl (el Niño Jesús) quien trae los regalos la mañana de Navidad.

En algunas regiones de Italia, el personaje encargado de repartir los regalos es muy diferente, y por cierto, mi preferida: la bruja Befana. Cuenta la leyenda que dicha bruja rechazó la invitación de los Reyes Magos cuando estos le ofrecieron acompañarles a Belén a conocer al Niño Jesús. Con el tiempo, Befana se arrepintió tanto que desde entonces, todos los años recorre las casas donde habitan niños dejándoles regalos, buscando entre ellos al Niño Jesús.

En los países escandinavos son Jultomten y Julenissen (en sueco y en noruego, “Duende de la Navidad”), unos gnomos con malas pulgas que viven bajo las casas y reparten sus regalos cuando los niños han sido buenos, y Joulupukki (Santa Claus).

Pero en algunos casos, estos personajes no vienen solos. En Francia, Père Fouettard (padre de los azotes), Knecht Ruprecht en Alemania, Krampus en Hungría y Austria, son ejemplos de personajes más o menos crueles, más o menos horrendos (Krampus es un demonio), que inspiran temor a los niños y que castigan a los que se han portado mal.

Para acabar con este pequeño recorrido, citar que aquí, en la península, tenemos al Olentzero, un enorme carbonero que en el País Vasco baja del monte con un saco lleno de regalos, en Cantabria el Esteru, un leñador, en Galicia el Apalpador, un gigante carbonero que comprueba, tocando las barriguitas de los niños, si están bien alimentados y les deja regalos.

Así, multitud de personajes anidan en el imaginario colectivo dela Navidad, se transforman y a las costumbres de las sociedades que los alimentan. ¿Cuáles son los vuestros?

Y ahora que hablamos de Santa Claus…¿Cómo surge este personaje?

Santa Claus o cualquiera de sus versiones, está inspirado en el personaje real de San Nicolás, que vivió en alrededor del año 300 en Turquía, y al que se le atribuyen numerosos milagros (como la curación de unos niños acuchillados). Cuentan que sentía especial predilección por los niños y que repartía regalos entre los mismos.

El culto a este santo fue muy popular en muchas regiones europeas, y cuando los holandeses emigraron a Norteamérica y llevaron consigo su festividad en honor a San Nicolás (Sinterklaas) celebrada entre el 5 y el 6 de diciembre, rápidamente, se adoptó dicha costumbre, y Sinterklaas pasó a ser Santa Claus. Con el tiempo, se fue transformando en el personaje que todos conocemos actualmente: abandonó su mitra y vestidos de obispo, engordó unos cuantos kilos y se dejó crecer una espesa barba blanca. Una vuelta de tuerca más se la dio la empresa Coca-Cola, en los años 30, redondeando aún más su figura y tiñendo de rojo sus atuendos. Y así, nace Papá Noel. Me pregunto si este año vendrán cargados de cuentos.

Los Reyes Magos…¿La primera gran mentira o una gran ilusión?

Bondades y perjuicios de la ficción más dulce.

¿Es ético engañar a los niños? Cuando era más joven me planteaba este dilema y por aquel entonces lo tenía bastante claro: yo no voy a engañar a mis hijos. Recibirán sus regalos, pero sabrán de dónde vienen y quién los puso ahí.
Pero cuando los hijos llegan, las cosas se ven de otro modo.
Revisando mi propia experiencia vital; cuando no podía dormir y me traían una tila a la cama porque los nervios me encogían el estómago; pienso en lo dulce de aquella sensación. Tener la certeza de que tres desconocidos, con sus tres camellos, en algún momento de la noche cogerían el ascensor, entrarían en nuestra casa, leerían mi carta con una copa de coñac y los últimos polvorones y regresarían al lejano Oriente no sin antes haber dejado sus regalos; era tan emocionante que no quisiera privar de ello a mi hijo. En mi caso, mis padres eran de aquellos que se esforzaron especialmente en mantener la ilusión, engalanando la ficción hasta el límite de pintarse los labios de marrón y dejar la marca en el vaso (¡como si Baltasar destiñese!) o volcando el cubo vacío que dejábamos para los camellos en la cocina. ¿Cómo no me lo iba a creer?
Pero al crecer, algunas piezas dejan de encajar y comienzan las preguntas. Preguntas, por cierto, para las que mis padres siempre tenían una respuesta: ¿por qué Baltasar está pintado? Porque es de mentira. ¿Por qué toda la gente está comprando juguetes? Porque hay muchos cumpleaños. ¿Por qué está la cabalgata en la tele y por nuestra calle está pasando otra cabalgata? Porque tienen ayudantes. Por qué, por qué, por qué. El pensamiento lógico comienza a abrirse paso y los cimientos de la ficción se tambalean.
Y entonces, hay que decir la verdad; porque lo que habíamos contado, hasta el momento, era una mentira. Podemos llamarlo juego o teatro, eufemismos, más amables; pero en el fondo, sigue siendo una mentira, una gran mentira.
Muchas personas defenderán que con esta fiesta disfrutamos todos, participando en la ilusión de los niños; y que lo que viene después, al cabo de unos años, cuando se destapa la liebre, tampoco es tan dramático. Es un hecho que la decepción existe, pero en la mayoría de los casos, no va más allá de caras largas y algún reproche. Ilusión = 1 , Decepción = 0
Otras muchas personas, me atrevería a decir, cada vez más, ven en el juego una mentira. Y una mentira gorda. Si partimos de que el niño confía en nosotros ciegamente; jugar al juego de la mentira de los reyes significa aprovecharnos de esa confianza, cometer un exceso y quebrantar las leyes del respeto. Lo que viene después de las miguitas de polvorón sobre la mesa que a los reyes se le olvidó recoger, es bastante más importante; y aunque no nos pueda parecer tan dramático a los ojos del adulto, podría ser experimentado como un fraude: “Todo el mundo me ha engañado”. El alcance de este sentimiento dependerá de la capacidad de relativizar de los adultos. Quizás, es que a los adultos muchas de las decepciones y frustraciones infantiles no nos parecen tan dramáticas. Así, desde este punto de vista, Ilusión = 0, Decepción = 1.

Por mi parte, sin entrar en el origen judeo-cristiano de la tradición y su cabida en una sociedad laica (considero que el mito de los Reyes Magos está incorporado en el imaginario colectivo) creo que la magia que tiene esa noche es innegable. El teatro está tan eficientemente coordinado y la complicidad entre los adultos tan desarrollada, que no formar parte del juego resultaría extraño. Hasta aproximadamente los 6 o incluso los 7 años, el pensamiento mágico predomina en las cabecitas infantiles y es estimulante, alentador y saludable emplear recursos fantásticos; que además de desarrollar la creatividad de los niños, les servirán de refugio de la cruda realidad. Desde esta perspectiva, los Reyes Magos, Garbancito o el ratoncito Pérez están al mismo nivel. Cuando en un pasacalles se para a nuestro lado Bob Esponja, el niño de 3 años no está pensando en que hay una persona debajo “pero fíjate qué bien que está hecha la goma espuma que parece de verdad”, sino que cree firmemente que está saludando al mismísimo Bob Esponja. En ese momento, a nadie se le ocurre romper la magia…¿Por qué habría que hacerlo con los Reyes?
Para mí, la diferencia está cuando surgen las preguntas. El niño duda, y cuando duda, creo que hay que contarle la verdad. En mi caso, creo que todas aquellas respuestas bienintencionadas pero visiblemente apuradas, estuvieron de más. Quizás trataron de prolongar lo improlongable, resistiéndose a que me hiciese mayor; pero cuando me enteré y me requeteenteré, me quedé con cara de póker y sí, ciertamente, me sentí defraudada unos cuantos días. Probablemente no tuvo más importancia, aunque no me atrevería a afirmar que en todos los casos pudiera ser igual. Pero…¿cómo lo contamos? ¿cómo podemos hacer que el chasco sea menor? Creo que la delicadeza y el respeto, ante las primeras dudas, pueden evitar males mayores: hacer a los niños partícipes del secreto e invitarles a intercambiar regalos o hablarles de cómo otros personajes llevan regalos en el resto del mundo son estrategias que permitirán al niño ir asimilando la verdad sin conflictos.
En todo caso, el hecho de que escojamos una u otra alternativa es una opción personal y familiar y la fiesta, debería poder seguir siendo disfrutada por todos los niños; las tilas en la cama podrán seguir estando ahí, y la ilusión manteniéndose viva de igual manera. El secreto estará en cómo, los adultos, vivenciemos y preparemos esa entrega de regalos, para que en nuestra casa, sea como sea, la noche de reyes continúe siendo la más especial y esperada.
¡Felices Reyes!

Las 8 reglas de oro para fomentar la lectura

La relación que se establece entre los niños y los cuentos puede determinar aspectos tan importantes como el gusto por la lectura en el futuro. De esta manera, sentirse bien acompañado por un libro cuando somos personas adultas puede haber tenido que ver con cómo hemos establecido esa relación cuando éramos niñas y niños. ¿Pero cómo podemos hacerlo? ¿qué premisas debemos tener en cuenta para contribuir a que los niños disfruten con la lectura y no conseguir precisamente el efecto contrario, es decir que aborrezcan los libros y que el momento de leer se relacione con aburrimiento y obligación?

Mi experiencia en el trabajo con niñas y niños me ha permitido llegar a unas sencillas conclusiones, que paso a sintetizar a continuación en lo que yo llamo, las 8 reglas de oro. Espero que te resulte útil.

Regla número 1: DIVERSIÓN

-        Un cuento debe divertir. Al hilo de lo que comentábamos en el post “cómo elegir el mejor cuento”; por muy educativo que sea, contar un cuento que no divierte para mí, no es contar un cuento. Deja de ser un momento placentero y de tener finalidad en sí mismo; pasando a ser una actividad instrumental, didáctica, cercana a hacer los deberes.

Regla número 2: ACCESIBILIDAD 

-        Los cuentos deben estar al alcance de los niños, en estanterías a las que tengan libre acceso; situados frontalmente y no de canto, de modo que inviten a ser escogidos por sus portadas de fuertes y brillantes colores. Con esta sencilla disposición, el niño o niña utilizará los cuentos siempre que le apetezca, del mismo modo que utiliza sus juguetes.

 

Regla número 3: VOLUNTARIEDAD

-        Nunca obligaremos a un niño o niña a escuchar un cuento. El momento del cuento debe seguir las mismas reglas que el momento del juego, es decir, debe tener finalidad en sí mismo, ser placentero y libremente elegido. No podemos obligar a pasarlo bien. Debemos asumir que a veces, sencillamente, no apetece escuchar un cuento.

Regla número 4: LIBERTAD DE ELECCIÓN

-        Dejaremos que sea el niño quien elija qué cuento quiere disfrutar. Tener en cuenta sus apetencias e intereses va a comprometer al niño con el momento del cuento; nos ayudará a conocerle mejor, a fomentar el respeto y a entrenarle en el proceso de toma de decisiones.

Regla número 5: SER UN EJEMPLO

-        Predica con el ejemplo: lee. Si las personas adultas no leemos, es difícil que los niños desarrollen el gusto por la lectura. Enséñales a disfrutar y a cuidar los libros, realizar actividades como visitar bibliotecas, acudir a espectáculos de cuentacuentos, ferias del libro,….En definitiva: integrar la lectura en nuestra vida cotidiana.

Regla número 6: DESINHIBICIÓN

-        Deshazte de los complejos. Cuando cuentes un cuento, hazlo con el corazón. Olvídate del ridículo, atrévete a cambiar la voz, a sorprenderte tú también con los giros inesperados de las historias que cuentes. Déjate llevar.

Regla número 7: ANTICIPACIÓN Y SORPRESA

-        No temas repetirte.  A los niños y niñas más pequeños les encanta la repetición y jugar con la anticipación. Podremos contar el mismo cuento una y mil veces sin miedo a aburrirles. Conocer la historia al dedillo, saber qué va a pasar a continuación, les aporta seguridad. En este sentido, mi recomendación es alternar nuevos cuentos con sus historias favoritas.

Regla número 8: PARTICIPACIÓN

-      El niño o niña no es un receptor pasivo, sino un oyente con muchas ganas de participar en la historia. Responderá positivamente ante las preguntas, las retahílas, y cualquier propuesta que se le haga durante la actividad. Por lo que recuerda tenerle en cuenta, implicarle, romper el ritmo de la narración para hacerle una pregunta sorprendente e incluirle como parte de la acción, pidiéndole que sea él o ella quien, por ejemplo, llame a la puerta, haga el ruido del tren, realice preguntas a los personajes… Atraparemos su atención y promoveremos la participación activa. Será, si cabe, mucho más divertido.



Cómo elegir el mejor cuento

¿Cuál es el mejor cuento para un niño? ¿qué claves debemos tener en cuenta a la hora de elegirlo? Desde estas líneas me gustaría poner a vuestra disposición algunas claves para tener éxito a la hora de seleccionar el cuento más adecuado.

En contra de lo que pudiera parecer, los niños son muy exigentes y debemos reservar siempre un margen de error relacionado con los gustos de cada uno, pero espero poder contribuir con mi granito de arena a acertar en alto porcentaje eligiendo la mejor opción.

De modo que si estás perdida/o buscando el cuento más adecuado para esa niña o niño que tienes cerca…..sigue leyendo.

Para empezar creo que un cuento debe ser ante todo, divertido. La finalidad principal de un cuento es entretener, hacer pasar un buen rato. Y esto no se nos debe olvidar nunca. Un cuento educativo, de bellísimas ilustraciones y textos primorosos puede ser soberanamente aburrido. Por lo que antes de decantarnos por aspectos estéticos, poéticos o argumentales, debemos preguntarnos: ¿es divertido?

Otra propiedad fundamental del cuento es su adecuación con respecto a la edad del niño o niña. Los intereses y conflictos son diferentes en función de la edad del menor; además, el niño deberá estar preparado para comprender la historia y gestionar las emociones que suscita el cuento. Por este motivo, tener en cuenta el grado de madurez cognitiva y emocional va a ayudarnos a realizar la mejor selección.

En muchos libros aparece la edad recomendada; de hecho, desde la web www.lavidaencuentos.com podemos encontrar la relación de cuentos con las edades sugeridas para cada obra. Pero esto son solo recomendaciones, sugerencias, observaciones; es decir, meras orientaciones que en todo caso deberán estar acompañadas siempre que sea posible, del conocimiento profundo de cada niño al que va destinado nuestra historia.

Las características formales del cuento, esto es, el tipo de ilustración, la maquetación o el encuadernado, no son menos importantes. Buscaremos cuentos resistentes para los más pequeños; los cuentos duros, con bordes redondeados, páginas plastificadas, dibujos grandes y sencillos, realistas, coloridos y con textos mínimos o inexistentes; estarán indicados en niños menores de 2 años y medio.

Los cuentos con “pop-ups” (desplegables interiores) los reservaremos para más adelante, ya que son frágiles y además, el niño puede cortarse. Claro está, si el cuento va a ser utilizado con el adulto, entonces podremos elegir cualquiera de los formatos. Mi recomendación es tener “un poco de todo”, pero dejar a su alcance, si es menor de 2 o 3 años, únicamente los cuentos duros.

El encuaderno cartoné le aportará al cuento consistencia y lo hará más estético; pero otros formatos de última tendencia como la espiral, permitirán al niño pasar la página completamente, lo cual evitará que fuerce las tapas. En todo caso, reservaría los libros con páginas de grosores medios para edades más allá de los 2 años y medio o 3 años.

Con respecto al contenido, los gustos irán cambiando. Hasta los 3 años se decantarán por historias relacionadas con sus vidas cotidianas, hábitos y autonomía. El argumento deberá ser sumamente sencillo, con objetos reconocibles y cotidianos, ampliamente presentes en la vida del niño o niña. Un cuento sobre una niña que empieza a ir a la escuela infantil, un niño que visita a la pediatra, el momento del baño, de la comida o de ir a dormir, cautivará al pequeño desde la primera página.

Entre los 3 y los 5 años, comienzan a interesarse por los cuentos cuyos protagonistas son animales. Animales a los que les suceden cosas de humanos y en los cuales se reflejan valores sociales y diferentes formas de ser. Se trata de personajes sumamente estereotipados pero muy atractivos en estas edades. Los niños necesitan organizar su mundo de manera muy sencilla, lo bueno y lo malo, el listo y el tonto, el rápido y el lento, el grande y el pequeño. Suelen emplear recursos como la retahíla, repeticiones que los niños aprenden rápidamente. En estas historias, interviene ya el humor y la sorpresa como ingredientes adicionales que apenas encontrábamos en los cuentos para más pequeños. La complejidad la advertimos también al encontrar que ya existe un núcleo y un desenlace en el argumento.

A partir de los 5 años podremos introducir historias fantásticas; cuentos de aventuras donde aparezcan seres mitológicos, el bien y el mal se encuentren encarnados en diferentes personajes y las historias sean tan complejas que no sea posible anticipar el desenlace; eso sí, siempre con final feliz de modo que toda la angustia que se vierta en el nudo quede liberada en la resolución.

En este tipo de historias, los roles de unos y otros personajes (el villano, la villana, el héroe o la heroína) estarán fuertemente definidos, pero su personalidad será más compleja que en los cuentos de animales y entrarán en juego aspectos como el pasado del personaje que expliquen por qué se comportan de ese modo.

Parejo a los cuentos de animales y fantásticos no debemos perder de vista otra línea: los cuentos cotidianos. En estos, la temática estará relacionada con las circunstancias de la vida de los niños que puedan resultar conflictivas. Permitirán que se reflejen en los personajes, que como ellas y ellos sean niños que vivan circunstancias similares, de un modo aún más directo, sin mediación de princesas o dragones.

Esta proyección más natural es otra tendencia igualmente válida o incluso más eficaz a través de la cual el menor pueda sentirse comprendido, acompañado e identificado; y encuentre soluciones a sus conflictos mediante un intérprete de su propia vida.

Como vemos, el abanico es amplísimo. La industria de la literatura infantil oferta cuentos para niños desde los 0 años en adelante, y abarca todo tipo de historias, ilustraciones y formatos; respondiendo a la amplia mezcolanza de gustos e intereses de cada uno. Existen tantos títulos que si no sabemos por dónde empezar correremos el riesgo de perdernos en el casi inagotable catálogo de los cuentos infantiles…y acabar naufragando con un cuento desacertado. Espero haberte ayudado, y que la próxima vez que te halles en la tarea de buscar un cuento para ese niño en el que piensas, encuentres el título perfecto; aquel cuento inolvidable que haga, del ratito de disfrutarlo un momento tan especial, que el niño quiera revivirlo una y mil veces.

¿Por qué contar cuentos?

      Hemos escuchado tantas respuestas a esta pregunta… Pero… ¿existen verdaderas razones? ¿el éxito que vayamos a tener en la vida depende o no de los cuentos que nos hayan contado de pequeños? Actualmente, y en la sociedad en la que vivimos, es innegable que el éxito académico se fundamenta en la lectura y el hecho de haber desarrollado una inclinación hacia la misma facilitará bastante nuestra adaptación en el mundo adulto. Pero existen otras muchas ventajas asociadas al hábito de la lectura que pueden contribuir al desarrollo de las potencialidades infantiles.

Cuando hablamos de los beneficios de la lectura y la prelectura, normalmente hacemos alusión a efectos a medio y largo plazo, esto es, relacionados con el correcto desarrollo cerebral infantil. Los más conocidos, los que nos habrán venido a la cabeza si nos formulamos la pregunta: “¿por qué es importante contar cuentos?” seguramente tengan que ver con funciones cognitivas tales como el lenguaje, la memoria, la atención y el razonamiento. A través de los cuentos, enriquecemos nuestro vocabulario, aprendemos a construir frases y mejoramos la comprensión. Desarrollamos la memoria y la capacidad para mantener la atención y estar concentrados en una tarea. Además, nos invita a imaginar: ¿qué pasaría si…? ¿qué pasará si…? ¿qué hubiera pasado si…? Y a poner en marcha nuestra capacidad para anticipar y planificar, activando el lóbulo frontal.
Otras razones, quizás menos comentadas pero no por ello menos importantes son todas aquellas relacionadas con la socialización de los niños y niñas. Vivir experiencias a través de los personajes de los cuentos contribuye al desarrollo de la empatía, la capacidad de ponerse en la piel del otro y de intentar comprender el mundo desde esta nueva perspectiva. Ese esfuerzo amplía el horizonte de los niños: se adquieren nuevos valores y modelos de conducta y se desarrolla el pensamiento crítico hacia las actitudes disonantes. Por medio de los cuentos, las niñas y niños pueden identificarse con los diferentes personajes que viven situaciones similares a las suyas y descubrir nuevas formas de solucionar sus conflictos; sintiéndose además acompañados y reconfortados ante la vivencia compartida de circunstancias particulares.
Pero existen otras consecuencias maravillosas que van más allá del desarrollo de potencialidades psíquicas, la preparación para la vida adulta o el cultivo emocional; se trata de beneficios instantáneos que se desprenden del sencillo acto de contar un cuento y de los cuales también disfruta la persona adulta; por citar un puñado: complicidad, amor, diversión o sorpresa.
El momento del cuento genera por sí mismo una atmósfera de intimidad y relación exclusiva; es un espacio para compartir y una ventana de relax que nos transporta al lugar en el que los adultos no estamos nunca: el presente.
Desaprender el mal hábito de vivir tanto centrados en el pasado ¿qué hice? ¿qué no hice?; como en el futuro ¿qué haré?, es una de las máximas del camino hacia la felicidad y es mediante tareas sencillas, mágicas e intensas, como el momento del cuento, en las que podemos disfrutar, centrarnos, dejarnos llevar y dedicar un tiempo de calidad en la relación con los niños.
Es precisamente en ese espacio cuando estamos aquí y ahora y podemos conectar con el niño y sólo con el niño, rompiendo con el pasado y con el futuro, y entregándonos al momento, habitando el cuento, y dejándonos invadir por el presente.