¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando leemos?

Se han escrito muchas líneas sobre los beneficios de la lectura a todos los niveles: cognitivo, emocional, social… Pero ¿qué hay detrás de todo esto? ¿cuál es la base biológica de dichos  beneficios? En definitiva: ¿qué pasa en el cerebro cuando leemos?

Leer nos cambia el cerebro aumentando la densidad de la materia gris en las áreas cerebrales implicadas: el giro angular, el área de Wernicke y el área de Broca.

La primera interviene en la actividad de la lectura transformando las palabras escritas en un código auditivo que puede dar lugar a la sensación de que alguien está leyendo por nosotros. Después, dicho código será interpretado e integrado con los propios conocimientos en las áreas de Wernicke y de Broca.

Esto es así en la mayoría de las personas, con excepción de las sordas; en las cuales no parece que se transforme la palabra escrita en su versión sonora, sino que se utiliza una ruta de lectura alternativa que consiste en la generación de imágenes visuales. Tampoco las personas ciegas siguen los mismos mecanismos; estas, al leer Braille, activan áreas cerebrales relacionadas con el tacto antes de codificarlas como sonidos.

Es decir, los cerebros han ido adaptando diferentes rutas para interpretar e integrar símbolos escritos. Sorprendente, ¿verdad?

cerebro lector

Pero leer es algo más que otorgar significados a las palabras que reconocemos. Al leer se crean fotografías mentales con cada palabra o frase que tiene significación para nosotros y lo que todavía es más fascinante es que ha llegado a demostrarse que en la lectura intervienen todos los sentidos; activándose las correspondientes regiones cerebrales con palabras específicas que despiertan ese sentido. Por ejemplo, ante palabras como “cloaca” o “perfume”, según las estás leyendo en este preciso momento, las áreas de tu cerebro relacionadas con el olfato habrán entrado en actividad.

Es decir, nuestro cerebro, en cierto modo, no distingue ficción de realidad y por lo tanto, es capaz de vivenciar lo que relata la lectura.

frase martin

Esto implica que la persona que lee (una novela, un cuento…) se expone frecuentemente a las aventuras y desventuras de los protagonistas; lo cual supone el desarrollo de una mayor capacidad para ponerse en el lugar del otro y adoptar diferentes perspectivas.

Además, en función del tipo de lectura que estamos realizando, se activan unas áreas u otras. Así, neurológicamente hablando no es lo mismo leer poesía que novela. Con la primera, por ejemplo, se estimulan también áreas que responden a la música, cosa que no ocurre con la prosa. Y tampoco es lo mismo leer textos clásicos que textos contemporáneos, ya que el uso de palabras rebuscadas o extrañas constituyen un desafío para nuestro cerebro y disparan la actividad del mismo en estudios comparativos.

Ninguna actividad humana es tan compleja: al leer ponemos en marcha diferentes tipos de memoria y codificamos al mismo tiempo ortografía, semántica y fonología; así, por ejemplo, no es lo mismo leer “luna” que “nula”. Las bases neuropsicológicas de la lectura son apasionantes y lo son aún más, las capacidades que hemos desarrollado como saltar de una letra a otra en milésimas de segundo o adivinar el final de una frase cuando los ojos aún están leyendo el principio. Los datos sobre la velocidad son de vértigo: 4 palabras por segundo, es decir, 1 palabra en 250 milisegundos. Y no nos detenemos letra por letra, sino que escaneamos el texto leyendo conjuntos de letras; siendo capaces además de predecir y de rellenar el texto con nuestra propia inventiva. Así podemos leer un texto a pesar de que esté mal escrito: el cerebro lo procesa de tal modo que lo hace entendible. Prueba a leer este texto:

“Según un etsduio de una uivennrsdiad ignlsea no ipmotra el odren en el que las ltears etsen ersciats, la uicna csoa ipormnte es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. Etso es pquore no lemeos cada ltera en si msima, pero si la paalbra cmoo un todo. ¿No te parcee aglo icrneible?”

La lectura está tan presente en nuestras vidas que una vez que aprendemos a leer no podemos no hacerlo cuando tenemos delante las palabras, palabras con las que pensamos, sentimos, trascendemos y nos relacionamos formando parte de nosotros mismos.

Píldoras de realismo en los cuentos de hoy

Érase una vez unos cuentos que pasaron a la historia: los clásicos de mundos lejanos y personajes imposibles. La realidad también está superando a la ficción en los cuentos: historias sobre el Alzheimer, la adopción, los celos o dejar los pañales invaden ahora las estanterías de las bibliotecas infantiles. Con esto, no quiero decir que la fantasía, la imaginación y la evasión no sean necesarias; de hecho, creo que el mundo sigue adoleciendo de esto. Pero sí considero que esta tendencia de escribir e ilustrar cuentos sobre la abrumadora realidad: el crecimiento, las relaciones sociales e incluso los temas más complicados de abordar, como la muerte o la enfermedad, reflejan la predisposición de las personas adultas a apoyarnos en los cuentos para acompañar el desarrollo infantil y acceder a ciertos temas complicados a través del lenguaje común del relato, el colorido, los personajes y las ilustraciones con las que tan bien conectamos con los más pequeños.

La doctora explica a esta familia en qué consiste la enfermedad de Alzheimer..

Además, estas historias atraen sorprendentemente a los niños y niñas, quizás porque es sencillo identificarse con situaciones que conocen, que viven, que escuchan a su alrededor; vidas paralelas en las que se encuentran inmersos; personajes sencillos del aquí y ahora, fácilmente reconocibles y alejados de estereotipos; brillantes por su cercanía y normalidad; aplastantes por su cotidianeidad.

A través de este tipo de cuentos, las niñas y niños pueden aprender a resolver situaciones imitando las soluciones de sus personajes favoritos de esos que no son de carne y hueso, pero casi.

En estos cuentos, no se acaba con un “fin” rotundo, lo cual transmite dinamismo; rompiendo con la sensación de que la historia queda atrapada en una especie de pasado inmóvil o un limbo, en el que permanecen los clásicos y muchos de los fantásticos actuales. Es decir, como la vida misma; comunicando esa sensación de continuidad, de crecimiento y aprendizaje que nos permite imaginar cómo será ese niño o niña protagonista un tiempo después, y crecer con ellos.

Advertencias: estos cuentos también pueden herir la sensibilidad por su crudeza o el tratamiento de temas que no son adecuados para la edad o situación del niño. En este sentido, recomiendo estar atentos y elegir aquellos que desde el sentido común enfoquen ciertas situaciones en consonancia con el estilo de crianza y la filosofía de la familia. Así que, como en otros campos, no todo vale y recomiendo una solución feliz al embrollo en el que se ha visto envuelto el personaje protagonista; liberando la angustia que haya podido provocar y aportando algo al pequeño lector que lo disfruta que incluso pudiera aplicar en caso de verse en una situación similar. Estos cuentos, por tanto, nos hacen si caben más partícipes aún del momento mágico de la contada, y habremos de estar preparados para recibir preguntas que sin duda, inquietarán a los niños, porque al fin y al cabo, ¿qué otra cosa puede desatar más interés que sus propias experiencias y sus conflictos diarios?

En general, me parecen maravillosos (a pesar de no pertenecer a esta categoría) y por cierto, realmente difíciles de escribir e ilustrar especialmente a la hora de abordar los temas más delicados; encontrando verdaderas joyas en librerías y bibliotecas.

Por que en los cuentos de hoy en día, ya no se acaba comiendo perdices.

El “Top Ten” de los cuentos infantiles

Estas Navidades…que no falten los cuentos.

Y como no siempre sabemos qué cuento elegir (hay tantos, tan maravillosos, tan diferentes…) hemos pensado elaborar un listado con nuestros “top ten”: esos cuentos que destacan entre montañas de páginas de colores y que nos han fascinado por uno u otro motivo. Un ranking muy difícil de hacer, que por cierto, invitamos a completar a todas aquellas personas que nos leen, recomendando los títulos que más les hayan gustado de entre todos los que han pasado por sus manos.

¡Allá vamos! navidad libro2

10. En el puesto número 10 todo un clásico entre los clásicos: “Adivina cuanto te quiero”. ¿Qué por qué nos gusta tanto? Pues porque es tierno y amoroso, ideal para  jugar con los niños y niñas al “¡te quiero de aquí a Japón, y yo de aquí a la luna!”

http://www.lavidaencuentos.com/book/17/adivina-cuanto-te-quiero

9. Para este puesto, otro clásico muy conocido en los coles y escuelas infantiles: “¿A qué sabe la luna?”. Un cuento que explica de manera muy simpática las fases de la luna pero cuyo objetivo es valorar la importancia del trabajo en equipo y el esfuerzo de cada uno de sus miembros, tengan la condición que tengan.

http://www.lavidaencuentos.com/book/294/a-que-sabe-la-luna

8. “Una pesadilla en mi armario” es de esos cuentos que por muchos años que pasen siguen gustando como la primera vez. Sus ilustraciones, clásicas y divertidas, y la forma de tratar el tema de las pesadillas (¿quién tiene miedo de quién?) hacen que no pudiéramos dejarlo fuera de nuestro ranking.

http://www.lavidaencuentos.com/book/141/una-pesadilla-en-mi-armario

7. “Elmer” merecía estar en este listado. Un elefante de colores psicodélicos, muy diferente a la manada, que quiere ser como los demás, pero…Las diferencias tratadas de forma colorista y divertida, un cuento que encanta y engancha.

http://www.lavidaencuentos.com/book/295/elmer

6. No podíamos olvidar “Mamá puso un huevo”. Es uno de nuestros últimos descubrimientos, pero es tan divertido y didáctico, y toca un tema (la reproducción humana) que despierta tanto interés, que merece, claro que sí, nuestro sexto puesto.

http://www.lavidaencuentos.com/book/292/mama-puso-un-huevo-o-como-se-hacen-los-ninos

5. Otro gran tema tratado con maestría: la pérdida de un ser querido. En este cuento, retratada  a través de la muerte de un canario llamado Elvis, sin perder el sentido del humor y ofreciendo consuelo. “¡¿Cómo es posible?! La historia de Elvis” es un cuento

que desprende poesía en cada una de sus páginas. http://www.lavidaencuentos.com/book/259/como-es-posible-la-historia-de-elvis

4. “El topo que quería saber quién se había hecho aquello sobre su cabeza” se encuentra en nuestro cuarto lugar. Somos conscientes de que en este cuento, el valor que subyace de fondo es la venganza por lo que, de todos los mencionados, es seguramente el más incorrecto; pero la historia es taaaaan divertida que no podíamos dejarlo fuera del ranking.

http://www.lavidaencuentos.com/book/297/el-topo-que-queria-saber-quien-se-habia-hecho-aquello-sobre-su-cabeza

3. Nos encanta “Inés del revés” porque es una ratoncita muy testaruda, que dice NO a todo y cuya madre tiene una paciencia de órdago y sabe resolver los conflictos de manera ingeniosa y divertida sin perder la paciencia. Uno de esos cuentos que gustan porque todos los niños y niñas se sienten identificados en alguna de sus páginas, y además, un guiño a las personas adultas sobre resolución de conflictos infantiles. Muy chulo, sí señor.

http://www.lavidaencuentos.com/book/277/ines-del-reves

2. “¿Puedo mirar tu pañal?” Excelente cuento del famoso Guido Van Genechten. Un ratoncito va pidiendo a cada uno de sus amigos que le enseñen las caquitas de sus pañales, de forma que la niña o el niño pueden ir curioseando levantando las solapas. Este cuento les gusta tantísimo a los peques que querrán leerlo una y otra vez.

http://www.lavidaencuentos.com/book/114/puedo-mirar-tu-panal

…Y en el número 1………(redoble de tambores):

1. “Mi vida con la ola”:mi vida con la ola este título es una debilidad personal de la que escribe. No tan conocido como los anteriores, pero simplemente, maravilloso. Una historia que despierta la curiosidad y unas ilustraciones bellísimas. Un cuento que gusta a grandes y pequeños, de esos para leer miles de veces.

http://www.lavidaencuentos.com/book/296/mi-vida-con-la-ola

Sabemos que echaréis en falta tantos y tantos títulos… Pero es tan difícil escoger los diez que más nos gustan, tanto, tanto, que hemos tenido que asumir grandes ausencias.

En todo caso, creemos que con cualquiera de estos preciosos títulos acertaréis seguro.

Ya sabéis, estas Navidades, que no falten los cuentos. ¡Felices fiestas! navidad libros

Los miedos y los cuentos infantiles

Existen muchas maneras de intervenir ante el miedo infantil. En este artículo, vamos a hablar del uso de los cuentos para manejarlo. Ya en anteriores ocasiones hemos destacado el poder que tienen los cuentos para despertar el interés de la niña o el niño y de lo rápido que desata mecanismos de identificación; personajes a los que les suceden cosas similares o se ven embargados por emociones parecidas; lo cual facilita establecer paralelismos y al resolverse la historia, interiorizar actitudes y aprender soluciones creativas. Así, con respecto a la emoción “miedo”, el cuento continúa siendo una herramienta maravillosa para abordarla. Su eficacia reside en la posibilidad que nos ofrece de sumergirnos en la historia, vibrar con la emoción y luego volver a salir indemnes: conocer al personaje, identificarnos con él, espantarnos con los mismos horrores y vencer nuestros “sus” miedos mediante algún ingenioso subterfugio.

miedo y los cuentos

miedo y los cuentos

Es decir, permite dosificar los miedos, aproximándonos a ellos poco a poco, por lo que repetir la historia garantiza tener el dominio de la situación al saber qué es lo que va a pasar a continuación y cómo se resolverá la terrorífica historia.

La primera estrategia que vamos a mencionar es el poder. Cuando se trata de monstruos, brujas, oscuridad u otros elementos atemorizantes, es verdaderamente placentero experimentar tal poder sobre los mismos. Donde viven los monstruos, un clásico de culto que nos fascina, en el cual el protagonista doblega a los miedos (se convierte en el rey de los monstruos), es un ejemplo muy explícito de ese gobierno sobre la emoción.

miedo y cuentos

miedo y cuentos

Otro recurso para vencer temores en los cuentos es la transformación. Darle la vuelta al elemento atemorizante, simplificarlo, ridiculizarlo, o incluso entenderlo y comprender su origen. “Una pesadilla en mi armario”, http://www.lavidaencuentos.com/book/141/una-pesadilla-en-mi-armario donde se desmonta el miedo y se presenta a la pesadilla como un sujeto desvalido e igualmente temeroso, consigue arrancar una sonrisa y perder el miedo.

En todo caso, para que surta el efecto deseado, es necesaria la identificación con el o la protagonista; personajes que sufran los mismos temores y que acaben por superarlos, ayudan al niño a vencer sus propios terrores, a través de los zapatos del héroe o heroína de la historia; que no siempre tiene por qué ser un personaje alejado de la realidad como una princesa o un super héroe, sino que podemos quedarnos en niños y niñas con vidas cotidianas y temores cotidianos.

Además, presentar soluciones imaginativas, divertidas e ingeniosas, puede ser muy estimulador. Se trata de dotar al niño o niña de herramientas para que posteriormente, se pueda enfrentar a sus miedos él solito. Encontramos en esta línea cuentos como No temo la oscuridad, http://www.lavidaencuentos.com/book/126/no-temo-la-oscuridad donde un pequeño muñeco infunde coraje al protagonista o la brillante Ana de Cuando Ana tiene miedo http://www.lavidaencuentos.com/book/146/cuando-ana-tiene-miedo.

En algunos casos, funcionan mejor los cuentos inventados: buscamos un personaje con quien el niño o niña se pueda identificar: que se parezca físicamente al niño y que tema las mismas cosas. Y generamos una historia con ello. Veremos enseguida cómo el niño o niña se sonríe, comprendiendo la identificación.

Así, existe un abanico amplio de cuentos donde podemos elegir, siempre de acuerdo a la edad y a los intereses del niño o niña, encontrando soluciones más allá que en los cuentos “de miedo”, propiamente dicho, ya que el temor es absolutamente libre y no se restringe a las brujas, los ogros y bosques tenebrosos, sino también a miedos más reales, como la separación. En este sentido, podemos buscar en otras categorías de la web, como por ejemplo el delicado y realista “¡Hasta la tarde!” http://www.lavidaencuentos.com/book/133/hasta-la-tarde, donde los protagonistas permanecen en la guardería mientras sus papás trabajan.

En todo caso, destacar una vez más el gran valor del cuento infantil como aliado en la aventura de crecer. miedo y cuentos

Los cuentos del día a día y el poder de las imágenes

En contraposición con lo extraordinario y el derroche de magia y fantasía de los cuentos maravillosos, en los últimos tiempos están apareciendo con fuerza historias sobre la cotidianidad. Se trata cuentos cuyo centro de interés está en los sucesos del día a día y a través de personajes corrientes; creíbles, realistas, sin habilidades prodigiosas ni vidas extraordinarias. Los argumentos de estos cuentos realistas; habitualmente sumamente sencillos, giran en torno a las comidas, los baños, la consulta médica, la familia; es decir, el día a día fácilmente reconocible por los niños y niñas.

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Sin embargo, esto, que a priori puede resultar relativamente sencillo de idear, construir, escribir, ilustrar, editar; y después, encontrar, adquirir y finalmente, leer, no lo es tanto. No todo vale. Para “leer” las imágenes, hace falta, sin embargo, algo más que la mera sucesión de clichés. Tales clichés, son muy propios de los primeros cuentos, o más propiamente, de los cuento-juguete (que no por “juguete” tienen menos valor). Estos, se encuentran dirigidos a los más pequeños de los pequeños prelectores….tales imágenes, no conmueven y carecen de hilo argumental. Se centran en el reconocimiento de la imagen, pero dejan fuera otros procesos necesarios para completar la lectura de la imagen e ir más allá. Restarle valor a la lectura de imágenes, considerando que se realiza de manera automática y dando por hecho que la única lectura que se aprende es la de los textos, implica una importante limitación de la lectura (de textos o de imágenes) en torno a lo inmediato y más superficial, y repercutirá negativamente en procesos posteriores relacionados, por ejemplo, con la comprensión de textos. Porque leer una imagen (dibujos, letras, palabras) es algo más complejo que reconocerla. Así, ¿qué es lo que tiene que suceder para que podamos afirmar que estamos verdaderamente leyendo una imagen?

leer antes de leerAl hilo de lo que nos enseña Teresa Durán, en “Leer antes de leer” http://www.lavidaencuentos.com/book/265/leer-antes-de-leer , para lograr una lectura satisfactoria de los cuentos infantiles, poder exprimirlos y disfrutar de todas las posibilidades que nos ofrecen, es necesario:

-        Reconocer: es la función más básica y supone saber qué es aquello que representa la imagen mostrada. Restringir la lectura de imágenes al mero reconocimiento sería lo mismo que aprender a leer textos: reconocer las letras, primero, y después las palabras, pero no ser capaces de extraer un significado conjunto más profundo ni permitir que nos provoquen sentimiento alguno ni nos aporten nada más que un encadenamiento de letras. Por ello, son necesarias las otras dos funciones, más avanzadas:

-        Identificarse con la imagen: implicándose emocionalmente con el personaje de la historia, participando en los afectos del mismo: sorprenderse, enfadarse, alegrarse, al igual que hace el personaje cuando le suceden los acontecimientos.

-        E imaginar: es decir; añadir otros elementos (aprendizajes y vivencias) a la propia historia; lo cual dará lugar a una nueva experiencia fruto de la combinación de lo que nos ofrece el cuento y lo que de su “propia cosecha” ponen los niños.

El resultado de estos tres pasos es lo que entenderíamos por leer la imagen; es decir, llevar a cabo el proceso de interpretación de las imágenes y realizar una lectura previa al proceso de leer textos. Veamos un ejemplo. En el cuento de La Ola; nos narran sin texto alguno, el descubrimiento del mar por parte de una niña. Se trata de un bellísimo cuento en el que las palabras escritas están ausentes, donde, si profundizamos, encontraremos que el cuento versa sobre las primeras relaciones y el desarrollo de la independencia.

la ola

En la imagen que hemos incluido aquí, podemos reconocer a una niña pataleando en el agua y unas gaviotas revoloteando alrededor. Pero realizar una lectura más profunda del texto implicaría identificarnos con la imagen, es decir, explorar los sentimientos que nos produce, a nosotros, los que está pasando en ese dibujo: goce? Algarabía? Disfrute? Descrubrimiento? Alegría? Y acto seguido, imaginar. O imagirnar-nos en esa misma situación…¿qué haríamos nosotros? ¿qué habría pasado antes? ¿qué pasaría después? ¿Y si acto seguido llegase una ola gigante?

 

Lo que aquí estamos defendiendo es que al margen de las sofisticaciones o argumentos muy elaborados, cuando estamos tratando temas realistas como los que comentábamos más arriba, donde el niño/a puede proyectarse como un espejo y reconocerse en su cotidianidad, no podemos descuidar la ilustración. La ilustración va a ser un elemento fundamental en el cuento infantil, mágico o realista, que apoya, refuerza, en ocasiones reemplaza el texto y siempre nos ayuda a narrar la historia. En los prelectores, les permite entender la historia, recordarla, contarse el cuento a sí mismos/as e ir apoyando el proceso de adquisición del lenguaje, primero, y de la lectura después. Las imágenes son una herramienta primordial para leer e interpretar el mundo contemporáneo.

En este sentido, tener una buena historia para niños no es solo tener un potente argumento; sino no prescindir de ilustraciones completas, que permitan su lectura, que evoquen y conmuevan, inviten a imaginar y nos aporten los cimientos de nuevas historias.

Más allá de dónde situemos el centro de interés, en historias realistas o historias fantásticas, queremos, con este post, rescatar el valor de las imágenes y explorar, en toda profundidad, todas las posibilidades que nos ofrecen los cuentos.

Niñas desobedientes, princesas y brujas. La mujer en los cuentos infantiles.

No quería pasar este 8 de marzo sin escribir un post acerca de cómo la literatura infantil ha tratado y maltratado a la mujer a lo largo de todos estos años. El modelo imperante de la mujer ha sido el de constituir personajes pasivos, ingenuos, cursis y torpes que se han ido dedicando a meter la pata y saltar atolondradas todas las normas posibles. Bellas, eso sí, pero con poco más de medio cerebro.

caperucita

Porque, tal y como se nos ha mostrado reiteradamente, la inteligencia no aparecía en la mujer como una virtud ligada a la bondad del personaje, sino que, en caso de existir pertenecía a “las otras”: esas mujeres maléficas, manipuladoras, a veces bellas, pero en su mayoría señoras mayores, feas y encorvadas, vinculadas al ocultismo y la brujería. Así se construían los personajes en los cuentos tradicionales; por oposición: la bondad y la maldad, la inteligencia y la torpeza, la belleza y la fealdad… Y no discuto en este artículo el valor de tales cuentos; ya que la abundancia de antagonismos es una de las facultades del cuento tradicional: mediante antónimos, el niño o niña puede organizar el mundo con mayor facilidad. Sencillamente, quiero recalcar que en ese reparto hombre-mujer de aptitudes, las mujeres nos hemos llevado la peor parte. Porque en el lado contrario, solía aparecer un hombre (un príncipe, un cazador…) que encarnaba los ideales del ser humano: el coraje, la inteligencia, la fuerza, la belleza y la bondad. Claro que también pueblan estos cuentos reyes desaprensivos, magos sin escrúpulos, enanitos poco atractivos o hijos desobedientes, pero además de ser menos comunes, es raro el cuento clásico en el que el embrollo que se ha formado (normalmente ocasionado por una mujer) acaba desmontándolo ella misma. Cierto es que en el folclore existen algunas excepciones, como la audaz María, que camina y camina hasta desgastar sus zapatos de hierro para liberar del encantamiento al príncipe Lagarto; pero constituyen eso: excepciones.

Afortunadamente, la cosa ha ido cambiando. Es curioso observarlo en las protagonistas de las películas Disney: hemos pasado de princesas ingenuas como Blancanieves o la Bella Durmiente a princesas intrépidas e indómitas como Mérida o Pocahontas. Estamos de enhorabuena: parece que en nuestra sociedad ya no convencen ni los príncipes azules ni los matrimonios concertados en la infancia.

sapo y niña

Y eso se refleja también en los cuentos actuales. Ni las temáticas giran ya entorno a la búsqueda de un ideal romántico ni las mujeres se meten en líos de los que otros les tienen que sacar. Parece que la tendencia es ahora a la ruptura con lo establecido, la rebeldía y el autogobierno. Tengo en mis manos el cuento “La princesa peleona” de M. Waddel y P. Benson. La protagonista es la joven Rosamunda, que no le teme ni a los dragones ni a los gigantes y con ideas propias acerca de cómo encontrar marido.

Cómo van cambiando las cosas. Y aunque todavía queda por hacer y deshacer,  creo que estamos en el buen camino. Sin desdeñar el encanto de los clásicos, todo mi apoyo a las nuevas tendencias, más acordes con los tiempos que corren y con las aspiraciones de las mujeres actuales. Más Rosamundas y menos Blancanieves.

Cómo hablar con los niños de temas complicados (y cómo ayudarnos con los cuentos)

Tal vez, lo primero que tengamos que preguntarnos es si es necesario hablar de temas espinosos, tristes o angustiosos con los niños; si no sería mejor mantenerlos alejados de las inclemencias de la vida y prolongar ese estado de ingenua felicidad el máximo tiempo posible. ¿No son niños para eso? ¿no es la infancia el único momento de la vida en el que uno tiene derecho a mantenerse libre de preocupaciones?

Lo cierto es que no. A pesar de que eso sea lo que esperamos los adultos, nuestro empeño de proteger a los más pequeños de la aspereza de la existencia no les mantiene indemnes a nuestras emociones ni a los cambios que se producen en su entorno. Porque cuando algo va mal, por mucho que nos esforcemos en disfrazar la realidad, los niños van a preguntar, y el silencio y las mentiras sólo generarán confusión, angustia y limitaciones.

Una vez, acudí a un congreso en el que se hablaba del intercambio generacional, esto es, la creación de vínculos de amistad entre los niños y niñas de una escuela infantil (3 años) y las personas mayores, algunas con un leve deterioro cognitivo, de una residencia cercana. A todas luces, el intercambio resultaba positivo para ambos grupos, y entre otras cosas, se hablaba de cómo los niños convivían con naturalidad con aspectos tales como la muerte y la enfermedad. Llegados a este punto, un señor que formaba parte de la audiencia, intervino y expresó su opinión bastante alarmado: ¿y qué necesidad tienen los niños de conocer ese lado de la vida? Los niños son niños y para todo hay un momento; decía. Y sí, coincido con el señor en que todo tiene su momento y que no se trata de adelantar ciertos temas sin necesidad. Pero la vida está en marcha, y las cosas suceden. Y si el niño tiene “un amigo mayor” y el amigo mayor enferma, el niño está en su derecho de saber qué ha sucedido, por qué ha sucedido y qué puede pasar en adelante. Creo que esto no sólo es un derecho del niño, sino que además, es necesario. Los momentos llegan, y cuando llegan, debemos ser honestos. Por que las cosas suceden igualmente aunque no se hablen de ellas, y los niños se dan cuenta de que algo serio está ocurriendo y se formulan preguntas; preguntas que necesitan ser contestadas.

¿Qué tipo de respuestas debemos dar?

Cuando un momento difícil como el desempleo, la enfermedad o la pérdida de un ser querido sacude a una familia o a un grupo de niños de una clase, debemos prepararnos para abordar el tema con el fin de mostrar una actitud serena y honesta. Desde mi punto de vista, no debemos forzar emociones que no sentimos por temor a alarmar al niño; esto es contradictorio y desconcertante; es decir, creo que es lícito mostrarnos tristes ante determinados acontecimientos: con ello enseñamos al niño a expresar sus emociones a darse permisos y a desarrollar su inteligencia emocional. No obstante, también creo que debemos ser cuidadosos y elegir el momento adecuado; es decir, sentarnos a hablar una vez que  hayamos madurado nosotros mismos esa emoción, con el fin de mostrarnos equilibrados y seguros; con la disposición para contestar a todas las preguntas con sensibilidad, sin rodeos ni complicaciones y adaptándonos a la edad y capacidad de la persona que tenemos delante. Las respuesta deben ser breves, sencillas y directas. Enredarnos con eufemismos como “está descansando” para hablar de la muerte, por ejemplo, puede confundir a los niños y acabar generando miedos y angustias hacia el acto de dormir. Tampoco creo que haya que dar más información de la que nos piden, de hecho, hay muchos aspectos que los niños más pequeños no están preparados para comprender (como la irreversibilidad de la muerte). En algunos casos, las preguntas pueden no surgir espontáneamente. Esto no siempre significará que no estén ahí; puede que el niño o niños muestren temor a formularlas o no sepan cómo hacerlo. En estos casos, podemos sacar el tema con naturalidad, invitándoles a hablar de ello si así lo desean (¿te apetece que hablemos sobre tal o cual cosa?) y respetar el deseo del niño si no quiere hacerlo.

¿Cómo pueden ayudarnos los cuentos?

Los cuentos pueden ser un recurso excelente con el que los niños conectan rápidamente, y sobre el que pueden volver una y otra vez. Existen en el mercado una enorme variedad de títulos específicos para cada temática: cuentos que nos hablan sobre el cáncer, el maltrato, la pérdida de un ser querido, la discapacidad, el desempleo, la enfermedad de alzheimer… Cuentos para cada situación y para cada edad.

En la sección momentos difíciles de nuestra web www.lavidaencuentos.com podrás encontrar una serie de títulos de literatura infantil muy útiles para abordar estos temas; y en el apartado “Consultas” podrás preguntarme sobre títulos para situaciones concretas. Cuentos como Tiempo para más cuentos; sobre el cáncer, de la editorial Pintar-pintar, o No es fácil, pequeña ardilla de la editorial Kalandraka,  me parecen ejemplos especialmente bellos, delicados y útiles. Una herramienta necesaria, diría yo, para acercarnos suavemente y en el lenguaje apropiado a la severidad de la vida, pero una herramienta para usar sólo cuando surge la necesidad de hacerlo, ya que de otro modo, podrían generarse angustias innecesarias. Así, ilustrar una situación mediante una historia bonita y sencilla, con un desenlace positivo y liberador, pueden ayudar a que el niño que vive esos momentos difíciles adquiera conocimientos, nuevas habilidades de afrontamiento y se identifique con los protagonistas. Y, por qué no, también, nos puede echar una mano a nosotras, las personas adultas, descubriéndonos el lado positivo de las situaciones más amargas y recordándonos, también, que no estamos solas.

Ulises Wensell: pura poesía en cada ilustración.

Nada más comenzar 2013 asistí, por casualidades de la vida, a la exposición de una pequeña parte de la obra de Ulises Wensell, en el Salón del Libro Infantil y Juvenil. Y no sólo eso, sino que además tuve la suerte de acudir el mismo día que el catedrático Jaime García Padrino realizó un emotivo y detallado viaje por las obras más conocidas. Además, y como colofón, de la mano de Ulises Wensell Martínez, uno de sus hijos, recorrimos la exposición, gozando del sentido, la calidez y reconocimiento que éste le otorga a la genialidad de su padre. En definitiva, un recorrido visual delicioso donde pude tomar conciencia del extenso e importante trabajo de este gran ilustrador.

El legado que en 2011 nos dejó Ulises Wensell tiene corazón, movimiento y luz. Sus ilustraciones activan el resorte de los recuerdos más tiernos; se trata de imágenes tan tibias, dulces y familiares que nos hacen sentir que hubiésemos crecido con ellas.

Ulises humanizó a los animales dotándoles de una intensa carga afectiva y prescindiendo de ropas y otros accesorios: osos, patos, elefantes, gusanitos, gatos, lobos; nos mostró a la bruja Baba Yaga, al hombrecillo vestido de gris, a Coleta la poeta, a Don Blanquisucio…  Y en cada uno de estos personajes, puso un alma y una lucecita.

Es impresionante la sencillez de sus rasgos; como decía Ulises Wensell hijo: el don que tenía para “colocar la cejita, llevar la rayita de la boca hasta el punto justo o engrosar el puntito del ojo…” y con esa extrema sencillez, transmitir exactamente la emoción que el texto pretendía evocar.

Os invito a reflexionar sobre la siguiente imagen:

Cuántas cosas nos dice con tan pocos trazos. Qué soledad tan grande y qué señor tan chiquitito. Jugar con lo diminuto, para hablar de grandes emociones, es otra de las cualidades de la obra de Ulises Wensell.

Y la ambientación. Cuidadosa y magistral. Me fascinan especialmente los bosques, las manchas de luz que se cuelan a través de las ramas de los árboles, el baile de los tonos verdes y el tratamiento de las sombras. Pequeños zurbaranes de bolsillo.

Pero si hay una, de todas las obras, con la que me quedaría, es la preciosa, suave e íntima Spatzen Brauchen keine Schirm; donde Ulises enaltece la lluvia, el viento y el otoño y cuyas imágenes son de sobra conocidas en el mundo de la ilustración infantil.

Comparto todo lo que se dijo en la mesa redonda acerca de la ilustración de Ulises Wensell, y es que..¿quién puede negar que cada ilustración no es una obra de arte?

En nuestra web, contamos con la presencia de algunos de los que constituyeron sus últimos trabajos, ya en la fase de consolidación del artista, recurriendo a los animales, que tan bien conectan con el imaginario infantil y con los que tanto disfrutaba; como Peluso, el celoso hermano oso, Lola, la loba en silla de ruedas o Urko, el osezno con problemas de hiperactividad cada uno de ellos tan bello, especial y delicado que rápidamente se hará un huequecito en el corazón de los niños.

Ulises Wensell, químico de formación y pintor autodidacta; a lo largo de su desarrollo profesional, trabajó con editoriales nacionales e internacionales, recibió prestigiosos premios (Premio Nacional de Ilustración, en el 78 o el Premio Lazarillo en el 79, entre otros), utilizó multitud de técnicas pictóricas y colaboró entre otros, con su pareja: Paloma Martínez, ilustrando sus textos. Fruto de dicha complicidad nacieron el pequeño búho y la gran luna, el gatito Michifú o las historias de Valentín. Cuentos que divierten, enseñan y apoyan el crecimiento.

Ulises, que tiene nombre de cuento, puso el corazón en cada imagen, derrochó cariño con cada una de las láminas y conectó con niñas, niños y personas adultas; sin otras palabras que las del color, las formas y las líneas. Pura poesía.

 

Cuando ilustro para niños, yo siempre procuro transmitir lo que me descubren las sugerencias del texto, incidiendo en las sensaciones y emociones, en las actitudes que expresan afectividad y emotividad. Intento poner en mis ilustraciones algo de ternura, gracia, humor… y me hace feliz que los pequeños y el público adulto, las contemplen con complicidad afectiva, con simpatía y reconocimiento.” (palabras de Ulises Wensell, extraídas de la entrevista realizada por la Revista Babar) http://revistababar.com/wp/entrevista-a-ulises-wensell/

 

 

Premios Dardo

¡Qué buena mañana!

Hoy estamos de enhorabuena. Nos hemos despertado con la noticia de que www.facebook.com/feelandfelt , un proyecto precioso que realiza adornos, juguetes y demás creaciones a mano con fieltro y otras telas, nos ha otorgado el galardón virtual Premio Dardos. Este premio es importante para mí porque es un reconocimiento al esfuerzo y la dedicación que supone iniciar y mantener un espacio en la red, de modo que tanto yo, como la gente que hay detrás de www.lavidaencuentos.com estamos muy, muy contentas.

¿Quién promueve el premio?

Estos premios los promueven las propias páginas entre sí, reconociéndose mutuamente su creatividad, valor literario, estético, ético,… Su origen es desconocido, o al menos, yo no he sido capaz de encontrarlo. El objetivo, además de un dulce reconocimiento público es confraternizar entre los diferentes blogs y multiplicar su popularidad por la red. Las reglas son muy sencillas: cuando nos otorgan un Premio Dardos adquirimos el compromiso de entregar el galardón a otros 15 blogs y páginas; de modo que los Dardos continúen un viaje infinito propagando ilusión, optimismo y entusiasmo.

Mis 15 elegidos.

Aquí van mis 15 elegidos. Son los 15 que despiertan mi admiración, cariño y constituyen mi fuente de inspiración.

  • Respetar para Educar: página donde se ofrece orientación en la crianza y se pueden leer excelentes artículos muy educativos. Premio por su enorme interés y calidad. Y porque le estoy muy agradecida como mamá. www.respetarparaeducar.com
  • Semillando Sotillo. Verduras y Hortalizas de cultivo ecológico. Premio por su preocupación por el medio ambiente, la salud y el interés de sus post. semillandosotillo.com
  • Monetes. Tienda física y online de productos naturales y artesanales para bebés, niñas y niños. Premio por su creatividad, originalidad y su compromiso con la crianza con apego. www.monetes.es
  • Lactancia materna. Página dedicada a la información sobre la lactancia materna y promoción de la misma. Premio por abrirnos los ojos y por recordarnos cada día nuestra condición mamífera. Página en facebook: https://www.facebook.com/pages/LACTANCIA-MATERNA/39806646898
  •  A mamá y mamá. Blog de dos mujeres que reivindican la existencia de otros modelos de familia. Premio por atreverse a ser libres, por informar, por ser tan luchadoras y por haber sido fuente de nuestra inspiración en nuestro próximo cuento (Tenemos dos mamás). http://mamaymama.blogspot.com.es/
  • Renacuajos. Tienda online de productos para bebés y niños con un interesante blog: Premio por su naturalidad y sus comprometidos y valientes artículos. www.renacuajos.com
  • El Gato de 5 Patas. Servicio para la integración social de jóvenes y menores con discapacidad. Premio por su labor, su constancia, su trayectoria. www.gatode5patas.org
  • Por un parto respetado. Página dedicada al embarazo, parto y crianza respetuosa. Premio por su valentía, rigor y respeto hacia la mujer y el nacimiento. Y por todo lo que me enseñan cada día. http://porunpartorespetado.blogspot.com.es/
  • Love Baby, fotografía. Fotógrafa muy creativa, especializada en bebés, niños y niñas y mujeres embarazadas. Premio por su delicadeza y el cariño que pone en cada foto. Con página en facebook: https://www.facebook.com/L.creste?fref=ts
  • Infoptimismo. Blog de noticias positivas que logran dibujarnos una sonrisa. Premio por cazar las cosas buenas en un mundo tan negativo. infoptimismo.blogspot.com
  • Panda con gafas. Blog que realiza un concienzudo examen de la situación económico política actual. Premio por ser tan crítico y tener tanta constancia (aunque no siempre coincidamos!) pandacongafas.blogspot.com
  • Cara de Luna. Blog de poesía. Premio por ser auténticos y por ser pura poesía. http://pilarypablo.wordpress.com/
  • Besos y Brazos. Asociación de apoyo al parto respetado, la lactancia materna y la crianza con apego. Premio por enseñarnos tantas cosas y defender lo más nuestro. http://asociacionbesosybrazos.blogspot.com.es/
  • El Antropólogo Perplejo. Blog de Antropología. Premio por su inquietud, sus ilusión por comunicar y conocer. http://antroperplejo.wordpress.com
  • Una antropóloga en la luna. Blog de Antropología. Premio por mostrarnos el colorido de la diversidad humana. http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es

Y así, podría seguir y seguir. Hay tanta creatividad, pasión, información y dedicación que estos 15 dardos son sólo una pequeña muestra de aquello que voy teniendo la oportunidad de conocer. Pero espero que lleguen muy lejos.

La Navidad y sus leyendas a lo largo y ancho de este mundo

Un título ambicioso el de este post, porque no acabaríamos si quisiéramos recopilar de manera seria y concienzuda cada una de las tradiciones de sociedades que comparten con nosotros la Navidad. Modestamente, me voy a referir a unas cuantas, un puñado de leyendas y seres mitológicos que cobran vida en estas fechas y que, quizás por su exotismo, me han resultado especialmente atractivos.

Comenzamos en el otro extremo del mundo, China, y su versión de Santa Claus: Dun Che Lao Ren, cuyo nombre significa “Viejo de la Navidad”. Este viejecito, con unos cuantos kilos menos que Santa Claus, larga barba y bigotes y ataviado con un traje chino tradicional, deposita golosinas y juguetes en medias de muselina que los niños chinos cristianos dejan colgadas antes de ir a dormir.

En Japón, es Hoteiosho el que tiene esta tarea; un regordete y afable monje, que según cuenta la leyenda, tiene ojos en la nuca para vigilar el comportamiento de los niños.

Si viajamos hasta la lejana y veraniega Australia navideña, podemos encontrar allí al Santa Claus original cuyo trineo es tirado por animales autóctonos, como no podía ser de otra forma, siete divertidos canguros blancos (White Boomers). La figura de Santa Claus, convive con Swagman, un paisano mejor aclimatado, vestido con pantalones holgados y sombrero, que reparte sus regalos, en su versión más modernas, a bordo de un todoterreno, y en la más clásicas, con un pesado saco que carga a la espalda.

En países de habla hispana la entrega de regalos están mayoritariamente atribuida a los Reyes Magos e incluso al Niño Jesús, pero podemos encontrar también a su colega norteamericano, Santa Claus, cuyo nombre variará según países y/o regiones. Por ejemplo, en Chile será el “Viejito Pascuero”, “Papá Noel” será llamado en Colombia, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Argentina, Uruguay, y en España, “Santa Claus”, “Santa Clós” o sencillamente “Santa” en Venezuela, Panamá, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Perú; y “Colacho” en Costa Rica.

En Rusia,la Navidad está teñida de blanco, y es Ded Moroz, “Abuelo del Hielo” o “Abuelo de las Nieves” y su nieta, Snegúrochka “la Doncellade las Nieves”, quienes, ensustitución de San Nicolás, que repartía los regalos entre la comunidad ortodoxa antes de la instauración del comunismo. La creación de esta figura pagana, tiene muchos paralelismos con Santa Claus, un hombre mayor, barbudo, abrigado con una túnica azul y montado en un trineo.Por cierto, que los rusos no celebranla Navidadel 24 de diciembre, sino los días 6 y 7 de enero, ya que siguen el calendario juliano.

En Alemania,la Navidad comienza el 6 de diciembre, coincidiendo con San Nicolás, Der Weihnachtsmann, u “Hombre dela Navidad”, también Santa Claus, ha desplazado en algunas regiones a la más tradicional figura de Christkindl (el Niño Jesús) quien trae los regalos la mañana de Navidad.

En algunas regiones de Italia, el personaje encargado de repartir los regalos es muy diferente, y por cierto, mi preferida: la bruja Befana. Cuenta la leyenda que dicha bruja rechazó la invitación de los Reyes Magos cuando estos le ofrecieron acompañarles a Belén a conocer al Niño Jesús. Con el tiempo, Befana se arrepintió tanto que desde entonces, todos los años recorre las casas donde habitan niños dejándoles regalos, buscando entre ellos al Niño Jesús.

En los países escandinavos son Jultomten y Julenissen (en sueco y en noruego, “Duende de la Navidad”), unos gnomos con malas pulgas que viven bajo las casas y reparten sus regalos cuando los niños han sido buenos, y Joulupukki (Santa Claus).

Pero en algunos casos, estos personajes no vienen solos. En Francia, Père Fouettard (padre de los azotes), Knecht Ruprecht en Alemania, Krampus en Hungría y Austria, son ejemplos de personajes más o menos crueles, más o menos horrendos (Krampus es un demonio), que inspiran temor a los niños y que castigan a los que se han portado mal.

Para acabar con este pequeño recorrido, citar que aquí, en la península, tenemos al Olentzero, un enorme carbonero que en el País Vasco baja del monte con un saco lleno de regalos, en Cantabria el Esteru, un leñador, en Galicia el Apalpador, un gigante carbonero que comprueba, tocando las barriguitas de los niños, si están bien alimentados y les deja regalos.

Así, multitud de personajes anidan en el imaginario colectivo dela Navidad, se transforman y a las costumbres de las sociedades que los alimentan. ¿Cuáles son los vuestros?

Y ahora que hablamos de Santa Claus…¿Cómo surge este personaje?

Santa Claus o cualquiera de sus versiones, está inspirado en el personaje real de San Nicolás, que vivió en alrededor del año 300 en Turquía, y al que se le atribuyen numerosos milagros (como la curación de unos niños acuchillados). Cuentan que sentía especial predilección por los niños y que repartía regalos entre los mismos.

El culto a este santo fue muy popular en muchas regiones europeas, y cuando los holandeses emigraron a Norteamérica y llevaron consigo su festividad en honor a San Nicolás (Sinterklaas) celebrada entre el 5 y el 6 de diciembre, rápidamente, se adoptó dicha costumbre, y Sinterklaas pasó a ser Santa Claus. Con el tiempo, se fue transformando en el personaje que todos conocemos actualmente: abandonó su mitra y vestidos de obispo, engordó unos cuantos kilos y se dejó crecer una espesa barba blanca. Una vuelta de tuerca más se la dio la empresa Coca-Cola, en los años 30, redondeando aún más su figura y tiñendo de rojo sus atuendos. Y así, nace Papá Noel. Me pregunto si este año vendrán cargados de cuentos.