Los miedos y los cuentos infantiles

Existen muchas maneras de intervenir ante el miedo infantil. En este artículo, vamos a hablar del uso de los cuentos para manejarlo. Ya en anteriores ocasiones hemos destacado el poder que tienen los cuentos para despertar el interés de la niña o el niño y de lo rápido que desata mecanismos de identificación; personajes a los que les suceden cosas similares o se ven embargados por emociones parecidas; lo cual facilita establecer paralelismos y al resolverse la historia, interiorizar actitudes y aprender soluciones creativas. Así, con respecto a la emoción “miedo”, el cuento continúa siendo una herramienta maravillosa para abordarla. Su eficacia reside en la posibilidad que nos ofrece de sumergirnos en la historia, vibrar con la emoción y luego volver a salir indemnes: conocer al personaje, identificarnos con él, espantarnos con los mismos horrores y vencer nuestros “sus” miedos mediante algún ingenioso subterfugio.

miedo y los cuentos

miedo y los cuentos

Es decir, permite dosificar los miedos, aproximándonos a ellos poco a poco, por lo que repetir la historia garantiza tener el dominio de la situación al saber qué es lo que va a pasar a continuación y cómo se resolverá la terrorífica historia.

La primera estrategia que vamos a mencionar es el poder. Cuando se trata de monstruos, brujas, oscuridad u otros elementos atemorizantes, es verdaderamente placentero experimentar tal poder sobre los mismos. Donde viven los monstruos, un clásico de culto que nos fascina, en el cual el protagonista doblega a los miedos (se convierte en el rey de los monstruos), es un ejemplo muy explícito de ese gobierno sobre la emoción.

miedo y cuentos

miedo y cuentos

Otro recurso para vencer temores en los cuentos es la transformación. Darle la vuelta al elemento atemorizante, simplificarlo, ridiculizarlo, o incluso entenderlo y comprender su origen. “Una pesadilla en mi armario”, http://www.lavidaencuentos.com/book/141/una-pesadilla-en-mi-armario donde se desmonta el miedo y se presenta a la pesadilla como un sujeto desvalido e igualmente temeroso, consigue arrancar una sonrisa y perder el miedo.

En todo caso, para que surta el efecto deseado, es necesaria la identificación con el o la protagonista; personajes que sufran los mismos temores y que acaben por superarlos, ayudan al niño a vencer sus propios terrores, a través de los zapatos del héroe o heroína de la historia; que no siempre tiene por qué ser un personaje alejado de la realidad como una princesa o un super héroe, sino que podemos quedarnos en niños y niñas con vidas cotidianas y temores cotidianos.

Además, presentar soluciones imaginativas, divertidas e ingeniosas, puede ser muy estimulador. Se trata de dotar al niño o niña de herramientas para que posteriormente, se pueda enfrentar a sus miedos él solito. Encontramos en esta línea cuentos como No temo la oscuridad, http://www.lavidaencuentos.com/book/126/no-temo-la-oscuridad donde un pequeño muñeco infunde coraje al protagonista o la brillante Ana de Cuando Ana tiene miedo http://www.lavidaencuentos.com/book/146/cuando-ana-tiene-miedo.

En algunos casos, funcionan mejor los cuentos inventados: buscamos un personaje con quien el niño o niña se pueda identificar: que se parezca físicamente al niño y que tema las mismas cosas. Y generamos una historia con ello. Veremos enseguida cómo el niño o niña se sonríe, comprendiendo la identificación.

Así, existe un abanico amplio de cuentos donde podemos elegir, siempre de acuerdo a la edad y a los intereses del niño o niña, encontrando soluciones más allá que en los cuentos “de miedo”, propiamente dicho, ya que el temor es absolutamente libre y no se restringe a las brujas, los ogros y bosques tenebrosos, sino también a miedos más reales, como la separación. En este sentido, podemos buscar en otras categorías de la web, como por ejemplo el delicado y realista “¡Hasta la tarde!” http://www.lavidaencuentos.com/book/133/hasta-la-tarde, donde los protagonistas permanecen en la guardería mientras sus papás trabajan.

En todo caso, destacar una vez más el gran valor del cuento infantil como aliado en la aventura de crecer. miedo y cuentos