Cuentos para Navidad

Por fin tenemos el listado de los cuentos que más nos han gustado este año. Hemos disfrutado mucho recopilando todas estas maravillas que han pasado por nuestros ojos y oídos y han deleitado nuestra imaginación. No todos han sido editados en 2013…ni si quiera en 2012, pero nosotras los hemos descubierto este año y por un motivo u otro, nos han fascinado.

Si no queréis que falte un cuento bajo el árbol de Navidad, aquí tenéis nuestras propuestas.

  1. El jardín curioso: preciosa interpretación sobre nuestra forma de vivir en las ciudades. Un cuento de contrastes, con un colorido desbordante y una bonita historia de respeto y amor por la naturaleza. jardin
  2. El vecino lee un libro: se trata de una historia ágil y divertida, plagada de onomatopeyas que pueden dar mucho juego. Toca el tema del respeto y la búsqueda de soluciones constructivas.vecino
  3. La historia de la manzana roja: una aventura consistente en encadenar situaciones insólitas, aparentemente irrelevantes donde el texto no lo dice todo. El azar restablece la justicia de una forma redonda y todo cobrará sentido, dejándonos con una sonrisa.manzana
  4. El día que se comieron a Luis: este es un cuento de aventuras, donde una hermana llegará hasta donde sea pedaleando en su bicicleta para salvar a su hermano, al cual, se ha comido un monstruo, que otro monstruo se comió, y volvió a ser comido por otro nuevo monstruo, que a su vez, fue devorado por un monstruo aún más monstruoso…luis
  5. ¡Voy a comedte! Este cuento ha sido para nosotras el más gracioso de todos los que hemos conocido este año. Trata de un lobo que no pronuncia bien la letra “r” al que de una manera muy ingeniosa dos conejillos consiguen quitárselo de encima…comedte
  6. La casa de la mosca fosca: Tenemos mucho cariño a este cuento porque ha sido el cuento que han trabajado este año en la clase del peque de la casa. Se trata de un cuento popular ruso adaptado, contado en forma de rima, al que se van sumando personajes alocados. Éxito seguro a partir de los 3 años.mosca
  7. Sopa de calabaza: el cuento más antiguo entre los que hemos seleccionado para esta recopilación; pero no podíamos dejar de hacerlo. Las ilustraciones son absolutamente maravillosas y la historia es divertida y nos invita a reflexionar sobre valores como la tolerancia y la amistad. Nosotros lo hemos contado en casa un montón de veces y no nos cansamos.sopa
  8. El monstruo de colores: hace muy poco os hablamos de este cuento. Ha sido todo un descubrimiento; se trata de una historia muy original y sencilla para hablar de un tema tan complejo como las emociones. El monstruo protagonista se ha hecho un lío con sus emociones, y para identificarlas, les asigna un color a cada una.monstruo
  9. Mi nueva casa: se trata de un cuento sobre los cambios: cambios de domicilio, de cole, de amigos…Un cuento delicado y divertido para ayudarnos a construir todo lo bueno que está por llegar.mi nueva
  10. ¡A garabatear!: otro grandísimo descubrimiento. ¡Pero cuántas cosas se pueden hacer con los garabatos! Se trata de un cuento grandote, para jugar, para pintar, para que se desborde nuestra creatividad. Un cuento ideal para regalar junto a una caja de pinturas. Les encantará.garabatear¿Tenéis más propuestas? Nos encantará escucharlas. En nuestro perfil de facebook también surgieron recomendaciones muy interesantes. Recordad también que si os decidís por alguno de nuestros cuentos y los adquirís a través de esta web, nos estaréis ayudando a continuar desarrollando la página.En todo caso, que no falten cuentos estas Navidades. Felices Fiestas.

¿Qué nos pasó con la poesía?

Doña Chispita huele a mofeta.                                                                                           Siendo cerdita, es muy coqueta

Podrían parecer los primeros versos de un poema de Gloria Fuertes, pero no; se trata de un poema de Esmeralda Carroza, Chispita la Cerdita, que pertenece a su Animalario Divertido para Niños Aburridos. Y doy fe de que es divertido.animalario

Este fin de semana tuve la suerte de compartir stand en la II Feria del Libro de Rivas con poetas; y así llegó el Animalario a mis manos.  Desde entonces estoy sumergida en un mundo de Ovejaburros, Chorlitos y lobos constipados, ya que mi hijo de cuatro años me persigue por casa pidiéndome que le recite un poema tras otro. Y no me extraña, porque para mí, la poesía infantil, y concretamente, la poesía de Esmeralda, tiene ese no se qué que engancha; tan chispeante y con ese puntito de frescura que hace que leas un montón de poemas sin poder parar y sin casi darte cuenta.

A los niños que me voy encontrando, les encanta. Les hace reír. Les hace pensar. Les hace imaginar. Gloria Fuertes dijo que “un niño con un libro de poesía en las manos nunca tendrá de mayor un arma entre las manos” y pienso en cuánto puede tener esto de cierto. Desarrollar en los peques el gusto por la poesía es enredarles en la belleza de las palabras y aprender a utilizar el lenguaje como el arma más contundente.

luna

Pero volvamos a la poesía infantil. Hurgando en la red, me he dado cuenta de lo poco que se ha escrito sobre este género. Abundan las poesías, hay muchas muy malas, malísimas, y también hay montones de joyas entre bytes y búsquedas de google. Pero hay tan poco acerca de por qué la poesía… Lo cual, me resulta curioso, ya que la poesía es una de las primeras formas de contacto que tienen los niños con el lenguaje. Ahí tenemos  las nanas… Dulces poemas cantados. O tantas y tantas poesías anónimas que se enseñan desde la escuela infantil y que tanto nos gusta oír recitar a los niños.

La musicalidad, lo escueto de los versos, la métrica regular, la rima normalmente consonante, la temática muchas veces disparatada, muchas veces tierna y siempre sencilla, le otorga a la poesía infantil una posición privilegiada entre los géneros que prefieren los niños. Lo curioso es que esto no siempre se corresponde con la realidad de la literatura que tenemos en casa para ellos, lo que elegimos en las bibliotecas y lo que más suele llamar nuestra atención, como personas adultas. ¿Por qué? ¿en qué momento nos desapegamos de la poesía? La poesía favorece el recuerdo; cuando recitamos poesía es casi como si estuviésemos cantando y además, favorece el desarrollo del lenguaje. A través de la poesía aprendemos sin darnos cuenta nuevas palabras y nuevas formas de decir las cosas; y cuando recitamos, tenemos que hacerlo jugando con la entonación,  gesticulando y exagerando…¡tiene tanto de teatro!

Por eso, creo que debemos volver a la poesía y concederle, en nuestros estantes, ese lugar de honor que nunca debió perder.

Y antes de despedirme, os dejo el poema El Arbolillo, de Mª Dolores Campuzano. Una delicada historia de Otoño que mi hijo aprendió y me enseñó a los 3 añitos.

Con hojas doradas                                                                                                               De color amarillo                                                                                                                       Estaba en otoño                                                                                                                      El triste arbolillo                                                                                                                      La lluvia caía                                                                                                                            El viento sopló                                                                                                                         Y el triste arbolillo                                                                                                                   Sin  hojas quedó

El Arbolillo

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando leemos?

Se han escrito muchas líneas sobre los beneficios de la lectura a todos los niveles: cognitivo, emocional, social… Pero ¿qué hay detrás de todo esto? ¿cuál es la base biológica de dichos  beneficios? En definitiva: ¿qué pasa en el cerebro cuando leemos?

Leer nos cambia el cerebro aumentando la densidad de la materia gris en las áreas cerebrales implicadas: el giro angular, el área de Wernicke y el área de Broca.

La primera interviene en la actividad de la lectura transformando las palabras escritas en un código auditivo que puede dar lugar a la sensación de que alguien está leyendo por nosotros. Después, dicho código será interpretado e integrado con los propios conocimientos en las áreas de Wernicke y de Broca.

Esto es así en la mayoría de las personas, con excepción de las sordas; en las cuales no parece que se transforme la palabra escrita en su versión sonora, sino que se utiliza una ruta de lectura alternativa que consiste en la generación de imágenes visuales. Tampoco las personas ciegas siguen los mismos mecanismos; estas, al leer Braille, activan áreas cerebrales relacionadas con el tacto antes de codificarlas como sonidos.

Es decir, los cerebros han ido adaptando diferentes rutas para interpretar e integrar símbolos escritos. Sorprendente, ¿verdad?

cerebro lector

Pero leer es algo más que otorgar significados a las palabras que reconocemos. Al leer se crean fotografías mentales con cada palabra o frase que tiene significación para nosotros y lo que todavía es más fascinante es que ha llegado a demostrarse que en la lectura intervienen todos los sentidos; activándose las correspondientes regiones cerebrales con palabras específicas que despiertan ese sentido. Por ejemplo, ante palabras como “cloaca” o “perfume”, según las estás leyendo en este preciso momento, las áreas de tu cerebro relacionadas con el olfato habrán entrado en actividad.

Es decir, nuestro cerebro, en cierto modo, no distingue ficción de realidad y por lo tanto, es capaz de vivenciar lo que relata la lectura.

frase martin

Esto implica que la persona que lee (una novela, un cuento…) se expone frecuentemente a las aventuras y desventuras de los protagonistas; lo cual supone el desarrollo de una mayor capacidad para ponerse en el lugar del otro y adoptar diferentes perspectivas.

Además, en función del tipo de lectura que estamos realizando, se activan unas áreas u otras. Así, neurológicamente hablando no es lo mismo leer poesía que novela. Con la primera, por ejemplo, se estimulan también áreas que responden a la música, cosa que no ocurre con la prosa. Y tampoco es lo mismo leer textos clásicos que textos contemporáneos, ya que el uso de palabras rebuscadas o extrañas constituyen un desafío para nuestro cerebro y disparan la actividad del mismo en estudios comparativos.

Ninguna actividad humana es tan compleja: al leer ponemos en marcha diferentes tipos de memoria y codificamos al mismo tiempo ortografía, semántica y fonología; así, por ejemplo, no es lo mismo leer “luna” que “nula”. Las bases neuropsicológicas de la lectura son apasionantes y lo son aún más, las capacidades que hemos desarrollado como saltar de una letra a otra en milésimas de segundo o adivinar el final de una frase cuando los ojos aún están leyendo el principio. Los datos sobre la velocidad son de vértigo: 4 palabras por segundo, es decir, 1 palabra en 250 milisegundos. Y no nos detenemos letra por letra, sino que escaneamos el texto leyendo conjuntos de letras; siendo capaces además de predecir y de rellenar el texto con nuestra propia inventiva. Así podemos leer un texto a pesar de que esté mal escrito: el cerebro lo procesa de tal modo que lo hace entendible. Prueba a leer este texto:

“Según un etsduio de una uivennrsdiad ignlsea no ipmotra el odren en el que las ltears etsen ersciats, la uicna csoa ipormnte es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. Etso es pquore no lemeos cada ltera en si msima, pero si la paalbra cmoo un todo. ¿No te parcee aglo icrneible?”

La lectura está tan presente en nuestras vidas que una vez que aprendemos a leer no podemos no hacerlo cuando tenemos delante las palabras, palabras con las que pensamos, sentimos, trascendemos y nos relacionamos formando parte de nosotros mismos.

Los cuentos del día a día y el poder de las imágenes

En contraposición con lo extraordinario y el derroche de magia y fantasía de los cuentos maravillosos, en los últimos tiempos están apareciendo con fuerza historias sobre la cotidianidad. Se trata cuentos cuyo centro de interés está en los sucesos del día a día y a través de personajes corrientes; creíbles, realistas, sin habilidades prodigiosas ni vidas extraordinarias. Los argumentos de estos cuentos realistas; habitualmente sumamente sencillos, giran en torno a las comidas, los baños, la consulta médica, la familia; es decir, el día a día fácilmente reconocible por los niños y niñas.

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Sin embargo, esto, que a priori puede resultar relativamente sencillo de idear, construir, escribir, ilustrar, editar; y después, encontrar, adquirir y finalmente, leer, no lo es tanto. No todo vale. Para “leer” las imágenes, hace falta, sin embargo, algo más que la mera sucesión de clichés. Tales clichés, son muy propios de los primeros cuentos, o más propiamente, de los cuento-juguete (que no por “juguete” tienen menos valor). Estos, se encuentran dirigidos a los más pequeños de los pequeños prelectores….tales imágenes, no conmueven y carecen de hilo argumental. Se centran en el reconocimiento de la imagen, pero dejan fuera otros procesos necesarios para completar la lectura de la imagen e ir más allá. Restarle valor a la lectura de imágenes, considerando que se realiza de manera automática y dando por hecho que la única lectura que se aprende es la de los textos, implica una importante limitación de la lectura (de textos o de imágenes) en torno a lo inmediato y más superficial, y repercutirá negativamente en procesos posteriores relacionados, por ejemplo, con la comprensión de textos. Porque leer una imagen (dibujos, letras, palabras) es algo más complejo que reconocerla. Así, ¿qué es lo que tiene que suceder para que podamos afirmar que estamos verdaderamente leyendo una imagen?

leer antes de leerAl hilo de lo que nos enseña Teresa Durán, en “Leer antes de leer” http://www.lavidaencuentos.com/book/265/leer-antes-de-leer , para lograr una lectura satisfactoria de los cuentos infantiles, poder exprimirlos y disfrutar de todas las posibilidades que nos ofrecen, es necesario:

–        Reconocer: es la función más básica y supone saber qué es aquello que representa la imagen mostrada. Restringir la lectura de imágenes al mero reconocimiento sería lo mismo que aprender a leer textos: reconocer las letras, primero, y después las palabras, pero no ser capaces de extraer un significado conjunto más profundo ni permitir que nos provoquen sentimiento alguno ni nos aporten nada más que un encadenamiento de letras. Por ello, son necesarias las otras dos funciones, más avanzadas:

–        Identificarse con la imagen: implicándose emocionalmente con el personaje de la historia, participando en los afectos del mismo: sorprenderse, enfadarse, alegrarse, al igual que hace el personaje cuando le suceden los acontecimientos.

–        E imaginar: es decir; añadir otros elementos (aprendizajes y vivencias) a la propia historia; lo cual dará lugar a una nueva experiencia fruto de la combinación de lo que nos ofrece el cuento y lo que de su “propia cosecha” ponen los niños.

El resultado de estos tres pasos es lo que entenderíamos por leer la imagen; es decir, llevar a cabo el proceso de interpretación de las imágenes y realizar una lectura previa al proceso de leer textos. Veamos un ejemplo. En el cuento de La Ola; nos narran sin texto alguno, el descubrimiento del mar por parte de una niña. Se trata de un bellísimo cuento en el que las palabras escritas están ausentes, donde, si profundizamos, encontraremos que el cuento versa sobre las primeras relaciones y el desarrollo de la independencia.

la ola

En la imagen que hemos incluido aquí, podemos reconocer a una niña pataleando en el agua y unas gaviotas revoloteando alrededor. Pero realizar una lectura más profunda del texto implicaría identificarnos con la imagen, es decir, explorar los sentimientos que nos produce, a nosotros, los que está pasando en ese dibujo: goce? Algarabía? Disfrute? Descrubrimiento? Alegría? Y acto seguido, imaginar. O imagirnar-nos en esa misma situación…¿qué haríamos nosotros? ¿qué habría pasado antes? ¿qué pasaría después? ¿Y si acto seguido llegase una ola gigante?

 

Lo que aquí estamos defendiendo es que al margen de las sofisticaciones o argumentos muy elaborados, cuando estamos tratando temas realistas como los que comentábamos más arriba, donde el niño/a puede proyectarse como un espejo y reconocerse en su cotidianidad, no podemos descuidar la ilustración. La ilustración va a ser un elemento fundamental en el cuento infantil, mágico o realista, que apoya, refuerza, en ocasiones reemplaza el texto y siempre nos ayuda a narrar la historia. En los prelectores, les permite entender la historia, recordarla, contarse el cuento a sí mismos/as e ir apoyando el proceso de adquisición del lenguaje, primero, y de la lectura después. Las imágenes son una herramienta primordial para leer e interpretar el mundo contemporáneo.

En este sentido, tener una buena historia para niños no es solo tener un potente argumento; sino no prescindir de ilustraciones completas, que permitan su lectura, que evoquen y conmuevan, inviten a imaginar y nos aporten los cimientos de nuevas historias.

Más allá de dónde situemos el centro de interés, en historias realistas o historias fantásticas, queremos, con este post, rescatar el valor de las imágenes y explorar, en toda profundidad, todas las posibilidades que nos ofrecen los cuentos.