La Navidad y sus leyendas a lo largo y ancho de este mundo

Un título ambicioso el de este post, porque no acabaríamos si quisiéramos recopilar de manera seria y concienzuda cada una de las tradiciones de sociedades que comparten con nosotros la Navidad. Modestamente, me voy a referir a unas cuantas, un puñado de leyendas y seres mitológicos que cobran vida en estas fechas y que, quizás por su exotismo, me han resultado especialmente atractivos.

Comenzamos en el otro extremo del mundo, China, y su versión de Santa Claus: Dun Che Lao Ren, cuyo nombre significa “Viejo de la Navidad”. Este viejecito, con unos cuantos kilos menos que Santa Claus, larga barba y bigotes y ataviado con un traje chino tradicional, deposita golosinas y juguetes en medias de muselina que los niños chinos cristianos dejan colgadas antes de ir a dormir.

En Japón, es Hoteiosho el que tiene esta tarea; un regordete y afable monje, que según cuenta la leyenda, tiene ojos en la nuca para vigilar el comportamiento de los niños.

Si viajamos hasta la lejana y veraniega Australia navideña, podemos encontrar allí al Santa Claus original cuyo trineo es tirado por animales autóctonos, como no podía ser de otra forma, siete divertidos canguros blancos (White Boomers). La figura de Santa Claus, convive con Swagman, un paisano mejor aclimatado, vestido con pantalones holgados y sombrero, que reparte sus regalos, en su versión más modernas, a bordo de un todoterreno, y en la más clásicas, con un pesado saco que carga a la espalda.

En países de habla hispana la entrega de regalos están mayoritariamente atribuida a los Reyes Magos e incluso al Niño Jesús, pero podemos encontrar también a su colega norteamericano, Santa Claus, cuyo nombre variará según países y/o regiones. Por ejemplo, en Chile será el “Viejito Pascuero”, “Papá Noel” será llamado en Colombia, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Argentina, Uruguay, y en España, “Santa Claus”, “Santa Clós” o sencillamente “Santa” en Venezuela, Panamá, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Perú; y “Colacho” en Costa Rica.

En Rusia,la Navidad está teñida de blanco, y es Ded Moroz, “Abuelo del Hielo” o “Abuelo de las Nieves” y su nieta, Snegúrochka “la Doncellade las Nieves”, quienes, ensustitución de San Nicolás, que repartía los regalos entre la comunidad ortodoxa antes de la instauración del comunismo. La creación de esta figura pagana, tiene muchos paralelismos con Santa Claus, un hombre mayor, barbudo, abrigado con una túnica azul y montado en un trineo.Por cierto, que los rusos no celebranla Navidadel 24 de diciembre, sino los días 6 y 7 de enero, ya que siguen el calendario juliano.

En Alemania,la Navidad comienza el 6 de diciembre, coincidiendo con San Nicolás, Der Weihnachtsmann, u “Hombre dela Navidad”, también Santa Claus, ha desplazado en algunas regiones a la más tradicional figura de Christkindl (el Niño Jesús) quien trae los regalos la mañana de Navidad.

En algunas regiones de Italia, el personaje encargado de repartir los regalos es muy diferente, y por cierto, mi preferida: la bruja Befana. Cuenta la leyenda que dicha bruja rechazó la invitación de los Reyes Magos cuando estos le ofrecieron acompañarles a Belén a conocer al Niño Jesús. Con el tiempo, Befana se arrepintió tanto que desde entonces, todos los años recorre las casas donde habitan niños dejándoles regalos, buscando entre ellos al Niño Jesús.

En los países escandinavos son Jultomten y Julenissen (en sueco y en noruego, “Duende de la Navidad”), unos gnomos con malas pulgas que viven bajo las casas y reparten sus regalos cuando los niños han sido buenos, y Joulupukki (Santa Claus).

Pero en algunos casos, estos personajes no vienen solos. En Francia, Père Fouettard (padre de los azotes), Knecht Ruprecht en Alemania, Krampus en Hungría y Austria, son ejemplos de personajes más o menos crueles, más o menos horrendos (Krampus es un demonio), que inspiran temor a los niños y que castigan a los que se han portado mal.

Para acabar con este pequeño recorrido, citar que aquí, en la península, tenemos al Olentzero, un enorme carbonero que en el País Vasco baja del monte con un saco lleno de regalos, en Cantabria el Esteru, un leñador, en Galicia el Apalpador, un gigante carbonero que comprueba, tocando las barriguitas de los niños, si están bien alimentados y les deja regalos.

Así, multitud de personajes anidan en el imaginario colectivo dela Navidad, se transforman y a las costumbres de las sociedades que los alimentan. ¿Cuáles son los vuestros?

Y ahora que hablamos de Santa Claus…¿Cómo surge este personaje?

Santa Claus o cualquiera de sus versiones, está inspirado en el personaje real de San Nicolás, que vivió en alrededor del año 300 en Turquía, y al que se le atribuyen numerosos milagros (como la curación de unos niños acuchillados). Cuentan que sentía especial predilección por los niños y que repartía regalos entre los mismos.

El culto a este santo fue muy popular en muchas regiones europeas, y cuando los holandeses emigraron a Norteamérica y llevaron consigo su festividad en honor a San Nicolás (Sinterklaas) celebrada entre el 5 y el 6 de diciembre, rápidamente, se adoptó dicha costumbre, y Sinterklaas pasó a ser Santa Claus. Con el tiempo, se fue transformando en el personaje que todos conocemos actualmente: abandonó su mitra y vestidos de obispo, engordó unos cuantos kilos y se dejó crecer una espesa barba blanca. Una vuelta de tuerca más se la dio la empresa Coca-Cola, en los años 30, redondeando aún más su figura y tiñendo de rojo sus atuendos. Y así, nace Papá Noel. Me pregunto si este año vendrán cargados de cuentos.

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