Píldoras de realismo en los cuentos de hoy

Érase una vez unos cuentos que pasaron a la historia: los clásicos de mundos lejanos y personajes imposibles. La realidad también está superando a la ficción en los cuentos: historias sobre el Alzheimer, la adopción, los celos o dejar los pañales invaden ahora las estanterías de las bibliotecas infantiles. Con esto, no quiero decir que la fantasía, la imaginación y la evasión no sean necesarias; de hecho, creo que el mundo sigue adoleciendo de esto. Pero sí considero que esta tendencia de escribir e ilustrar cuentos sobre la abrumadora realidad: el crecimiento, las relaciones sociales e incluso los temas más complicados de abordar, como la muerte o la enfermedad, reflejan la predisposición de las personas adultas a apoyarnos en los cuentos para acompañar el desarrollo infantil y acceder a ciertos temas complicados a través del lenguaje común del relato, el colorido, los personajes y las ilustraciones con las que tan bien conectamos con los más pequeños.

La doctora explica a esta familia en qué consiste la enfermedad de Alzheimer..

Además, estas historias atraen sorprendentemente a los niños y niñas, quizás porque es sencillo identificarse con situaciones que conocen, que viven, que escuchan a su alrededor; vidas paralelas en las que se encuentran inmersos; personajes sencillos del aquí y ahora, fácilmente reconocibles y alejados de estereotipos; brillantes por su cercanía y normalidad; aplastantes por su cotidianeidad.

A través de este tipo de cuentos, las niñas y niños pueden aprender a resolver situaciones imitando las soluciones de sus personajes favoritos de esos que no son de carne y hueso, pero casi.

En estos cuentos, no se acaba con un “fin” rotundo, lo cual transmite dinamismo; rompiendo con la sensación de que la historia queda atrapada en una especie de pasado inmóvil o un limbo, en el que permanecen los clásicos y muchos de los fantásticos actuales. Es decir, como la vida misma; comunicando esa sensación de continuidad, de crecimiento y aprendizaje que nos permite imaginar cómo será ese niño o niña protagonista un tiempo después, y crecer con ellos.

Advertencias: estos cuentos también pueden herir la sensibilidad por su crudeza o el tratamiento de temas que no son adecuados para la edad o situación del niño. En este sentido, recomiendo estar atentos y elegir aquellos que desde el sentido común enfoquen ciertas situaciones en consonancia con el estilo de crianza y la filosofía de la familia. Así que, como en otros campos, no todo vale y recomiendo una solución feliz al embrollo en el que se ha visto envuelto el personaje protagonista; liberando la angustia que haya podido provocar y aportando algo al pequeño lector que lo disfruta que incluso pudiera aplicar en caso de verse en una situación similar. Estos cuentos, por tanto, nos hacen si caben más partícipes aún del momento mágico de la contada, y habremos de estar preparados para recibir preguntas que sin duda, inquietarán a los niños, porque al fin y al cabo, ¿qué otra cosa puede desatar más interés que sus propias experiencias y sus conflictos diarios?

En general, me parecen maravillosos (a pesar de no pertenecer a esta categoría) y por cierto, realmente difíciles de escribir e ilustrar especialmente a la hora de abordar los temas más delicados; encontrando verdaderas joyas en librerías y bibliotecas.

Por que en los cuentos de hoy en día, ya no se acaba comiendo perdices.

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